Clima y precipitaciones en España

a. La máxima torrencialidad consiste en precipitaciones catastróficas. Se localizan en Gerona, Tarragona, Castellón de la Plana, Valencia, Murcia, Granada, Cádiz, Cáceres, Lugo y Vizcaya. Se trata en todos los casos de regiones montañosas, en las que las tormentas y los cambios bruscos de tiempo son más frecuentes. Más de dos tercios se sitúan en la zona mediterránea. El clima mediterráneo se caracteriza precisamente, por lluvias torrenciales, causadas en otoño por el rápido enfriamiento de este mar y que suele asociarse con fenómenos de gota fría.

b. En el Noroeste peninsular, en concreto en Galicia, Asturias y norte de la provincia de León las precipitaciones son muy altas, alcanzando los 800 milímetros como mínimo, y superando los 2000 milímetros en algunas cotas. Son cifras propias de la España Húmeda y del Clima Oceánico En el Sureste peninsular. Las precipitaciones son inferiores a los 200 litros, y como máximo se acercan a los 400 milímetros. Se trata de valores típicos de la España Árida, y propios de un clima estepario o mediterráneo subdesértico. La diferencia resulta, pues notoria, superando los 1000 milímetros. Mientras que la región noroeste presenta un superávit de agua que permite la existencia de una red de ríos caudalosos y una abundante vegetación natural, el extremo oriental se caracteriza por una red de torrentes y cárcavas secos gran parte del año y una vegetación escasa y discontinua de tipo arbustivo. El Noroeste peninsular se encuentra todo el año bajo la acción de las borrascas atlánticas, mientras que la región sureste se encuentra totalmente aislada de las influencias atlánticas, pues se sitúa tras las cordilleras béticas. El Mediterráneo, en cambio, es un mar cerrado y cálido, que aporta escasas precipitaciones y además de forma torrencial. Por si fuera poco, esta zonas se ve afectada por las advecciones procedentes de África.

c. El volumen de las precipitaciones aumentan con la altura, pues las nubes al ascender se enfrían y el vapor se condensa. Estos meteoros pueden caer en forma de nieve. Las cordilleras que reciben más lluvias son los Pirineos y la Cordillera Cantábrica, pues aparte de la altura, se encuentran en el extremo norte de la Península, y las precipitaciones aumentan con la latitud. En el resto de España existen focos aislados, verdaderos islotes de la España Húmeda, enclavados en las cumbres más elevadas, por encima de los mil metros normalmente, como las sierras de Guadalupe, Guadarrama, Segura. Hay que señalar que las cadenas montañosas que se sitúan en el oeste reciben lluvias más abundantes, al recibir las influencias atlánticas. En las islas también las cumbres concentran las precipitaciones.


a) La Coruña, Pontevedra, una parte pequeña de Orense, Lugo, Asturias, León, Palencia, Cantabria, Burgos, Vizcaya, Guipúzcoa, Álava y Navarra son las provincias que tienen en alguna parte o en todo su territorio menos de 60 días anuales de sol. b) La latitud es el principal factor climático que determina la incidencia de los rayos solares en un territorio. En el caso español es relevante la diferencia entre norte y sur, sobre todo notable en los meses de primavera y verano. Por otro lado, la gran humedad del océano Atlántico implica la creación constante de nubes en el litoral norte de la península, lo cual reduce en mayor grado la insolación de esta zona. En cambio, en la mitad sur de la península, el factor atmosférico del Anticiclón de las Azores suele afectar a esta zona peninsular, aportando cielos despejados y estabilidad climática, por lo que la incidencia del sol es directa por la poca existencia de nubes. La variación de la insolación en Andalucía responde también a criterios de relieve, puesto que en las zonas montañosas encontramos una menor incidencia del sol, debido a la tendencia climatológica de formación de nubes a mayor altitud. Concretamente, el valle del Guadalquivir, es la zona que más insolación recibe por el hecho de estar situada entre dos macizos montañosos, los cuales hacen de barrera de paso a las nubes, y de barrera sur a la influencia marina de nubes formadas por la humedad que genera el mar Mediterráneo, que, aunque es menor que la de Atlántico, es también existente. c) El grado de insolación tiene repercusiones principalmente en tres ámbitos. En primer lugar, el desarrollo del sector primario depende de las condiciones climáticas. El cultivo de unas u otras especies vegetales esta determinado no sólo por la cantidad de precipitaciones, si no también por la insolación que reciben. La predominancia de los pastos verdes en el norte del país determina una actividad ganadera muy desarrollada, lo cual no es posible en la mitad sur de la península. Sin embargo, la principal actividad económica determinada por la insolación en España es el turismo. El alto nivel de insolación en el país es el principal atractivo de los turistas procedentes del resto de Europa, sobre todo de los países del centro y norte. Por esta característica el turismo es una de las mayores fuentes de ingresos del país, sobretodo en las zonas litorales del sur y en las islas, donde se desarrolla principalmente un turismo de sol y playa. Sin embargo, el turismo del litoral norte, no ofrece la exclusividad del sol y las playas y se ha desarrollado un atractivo turístico más variado. El elevado nivel de insolación que tiene España repercute en su potencial de país promotor del uso de la energía solar. 


a. Las temperaturas medias anuales aproximadas son: La Coruña: 15ºC; Zaragoza: 15ºC; Valladolid: 12’5 ºC; Murcia: 17’5 ºC; Sevilla: 20 ºC; y Barcelona: 17’5 ºC.

b. – Si comparando las temperaturas medias anuales de ambas costas, establecemos diferencias de 5 ºC aproximadamente, siendo menor en la costa cantábrica (15ºC) que en la mediterránea andaluza (20ºC).
– Las causas de estas diferencias son: la latitud, ya que las temperaturas descienden de sur a norte; la insolación, pues la costa cantábrica tiene casi la mitad de horas de sol que la mediterránea por efecto de una mayor nubosidad; las diferencias de Temperatura de los mares, entre el Cantábrico y el Mediterráneo, que se transmite a la costa norte y sur, respectivamente; y el relieve: en disposición paralela al litoral cantábrico, que no la protegen de los vientos fríos del norte, a diferencia de la costa sur peninsular que recibe la mayor parte del año los vientos cálidos a sotavento de las cordilleras béticas.

c) El relieve influye en la distribución de las temperaturas en la Península Ibérica pues descienden con la altitud, de modo que los inviernos son más fríos y los veranos más frescos. Como se observa en el mapa, las isotermas correspondientes a los sistemas montañosos peninsulares, son inferiores a las de su entorno, sobre todo en la mitad norte. Además el efecto Föehn, influye en la temperatura media de las áreas a sotavento donde los vientos llegan más secos y cálidos que en Barlovento, como en el SE peninsular. En cuanto a la orientación de las pendientes, diferenciamos la solana y la umbría, que corresponden con la pendiente sur, más cálida, y norte, más fría, respectivamente. Por último, el interior peninsular, alejado de la influencia del mar, tiene inviernos muy fríos que repercute en la temperatura media anual.


a) Las isotermas son líneas que unen puntos de igual temperatura.
b) La costa cantábrica tiene una temperatura media anual de 14 °C, mientras que la costa mediterránea andaluza tiene una temperatura media 4° más elevada, es de 18° C. En ambos casos la influencia del mar se manifiesta dulcificando tanto el invierno como el verano, pero el Mediterráneo es más cálido que el Atlántico por ello las temperaturas veraniegas y estivales son más elevadas. Otro de los factores que explica esta diferencia es la latitud: las temperaturas más elevadas se alcanzan en la mitad sur de la península. Por último, la costa mediterránea andaluza está bajo la influencia de los vientos cálidos del norte de África lo que determina que esta variedad climática tenga una gran influencia subtropical y que los veranos sean los más cálidos de toda la península Ibérica.
c) La distribución periférica del relieve impide que la influencia atemperadora del mar llegue a las zonas del interior, esto es lo que determina que pese a la reducida extensión de la península Ibérica esta se comporte como un continente y el clima interior tenga importantes amplitudes térmicas anuales: veranos cálidos e inviernos fríos. Las temperaturas mínimas absolutas se dan en la Meseta, especialmente en La Mancha, y en las tierras altas del Sistema Ibérico. Las temperaturas máximas absolutas también se dan en el interior: en el valle del Guadalquivir y en el valle medio del Guadiana.


a) Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra, Aragón y Cataluña. Norte de Castilla y León, zonas del Sistema Central pertenecientes a Castilla y León, Sierras del Norte de Madrid y Andalucía.

b) El relieve tiene gran influencia en la distribución de las precipitaciones por el llamado efecto pantalla o efecto Foëhn, que se produce cuando una montaña obstaculiza la trayectoria de una masa de aire húmeda, la cual es obligada a ascender por la ladera de barlovento, con la altitud se enfría y se condensa produciéndose precipitaciones mayores que en sotavento, donde llega ya más seca y cálida que en su origen, produciendo una sombra pluviométrica, tal y como ocurre en el SE peninsular, la zona más árida de la Península Ibérica. La disposición periférica de los relieves españoles aíslan el interior peninsular por lo que afecta al nivel de precipitaciones del interior, ya que esa disposición dificulta la entrada de masas de aire húmedas, por ello la Meseta es muy seca. En el mapa los valores de mayor precipitación coinciden con los sistemas montañosos y, dentro de éstos, con los picos de mayor altitud, pues la altitud enfría el aire y ese frío implica un aumento de la humedad relativa y mayor probabilidad de precipitaciones. Por el contrario, los valores de menor precipitación coinciden con las llanuras, depresiones, con el interior peninsular y con las vertientes orientales de los sistemas montañosos, donde como resultado del efecto Föehn el clima es más seco. Entre el nivel de precipitaciones del Noroeste peninsular y el Sureste hay una situación totalmente opuesta. Mientras que las precipitaciones del noroeste peninsular son abundantes, superando en muchos puntos los 2000 mm anuales y estando en general por encima de 1000, valores propios de la España húmeda, en el sureste son mucho más escasas, por debajo de 400 mm anuales, existiendo zonas con valores inferiores a 200 mm, valores propios de la España árida o muy seca. Las causas que explican estos valores tan dispares las encontramos en el clima de cada una de las zonas, en la posición geográfica y en la influencia del relieve.


c) N-O: La parte noroeste, con clima oceánico o atlántico, donde las precipitaciones son abundantes y regulares por la presencia de borrascas asociadas al frente polar y la llegada de masas de aire húmedas del oeste que descargan sobre barlovento de las cordilleras del norte, generando nubosidad constante y una baja insolación. La intensidad de precipitaciones va disminuyendo conforme las nubes se adentran en el interior de la península, hacia el sureste, donde llegan con escasa o nula humedad. El efecto Föehn, en el que las cordilleras del norte actúan como barrera explica la abundancia de precipitaciones en esta zona y la escasez de las mismas en las vertientes situadas de sotavento.
S-E: Sin embargo, la situación en el sureste es opuesta, el clima que encontramos en ella es el mediterráneo subárido, que abarca desde Alicante a Almeria, con precipitaciones muy escasas e irregulares con una estación seca que puede superar los 9 meses, un elevado grado de aridez, pues las masas de aire húmedas que entran por el NO se van secando en su recorrido hacia el SE peninsular, además de la posición de esta zona a sotavento de las cordilleras penibéticas donde las masas de aire atlánticas llegan secas y más cálidas.
Además, el anticiclón de las Azores genera gran estabilidad, en verano, evitando la acción de borrascas. Las pocas precipitaciones que se generan suelen ser de forma torrencial.

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