Dinámica Demográfica en España: Evolución de la Natalidad y Mortalidad

Los movimientos naturales de la población

Los movimientos naturales de la población son aquellos que inciden en el crecimiento de un territorio y que dependen exclusivamente del comportamiento demográfico de sus habitantes. Este crecimiento está influido también por los saldos migratorios, es decir, por los movimientos espaciales de población. Se define como crecimiento natural o vegetativo a la diferencia entre el número de nacimientos y el de defunciones en un periodo determinado.

Cambios socioeconómicos y pautas de la población: La transición demográfica en España

Las crisis económicas, los momentos expansivos, la difusión de ideas y las modas influyen en la manera en que se comportan las personas. En los movimientos naturales de población influyen aspectos variados:

  • Económicos: La mortalidad disminuye si se dispone de un buen sistema sanitario, mientras que las crisis reducen el número de matrimonios.
  • Culturales: La actitud y la voluntad de tener hijos, así como en qué cuantía, cambian de unas culturas a otras.
  • Técnicos: La existencia de métodos anticonceptivos fiables.
  • Políticos: La existencia de leyes que prohíben determinados métodos anticonceptivos dificulta el control de la natalidad, mientras que la puesta en marcha de ayudas para las personas con hijos suele incrementar los nacimientos.

El modelo demográfico de corte antiguo

A la modernización en las pautas de la natalidad y la mortalidad se le denomina transición demográfica. Esta comienza a desarrollarse en países como el Reino Unido, aunque en España se aprecia con claridad desde la segunda mitad del siglo XIX. España pertenecía a un modelo demográfico de corte antiguo, donde tanto las tasas de natalidad como las de mortalidad se mantenían muy altas.

Los reducidos incrementos demográficos quedaban absorbidos por las crisis de mortalidad que se sucedían de tiempo en tiempo; epidemias mortíferas que se cebaban sobre poblaciones a menudo mal nutridas y con escasas medidas higiénicas. La última gran epidemia se produjo en España en 1918, cuando el país ya había iniciado su transición demográfica. En el modelo demográfico de corte antiguo, la mortalidad es la variable natural más importante.

Los cambios inducidos por la transición demográfica

Durante las primeras etapas comienzan a reducirse, primero, las tasas de mortalidad por los avances sanitarios y, al cabo de un tiempo, también bajan las tasas de natalidad. Esto sucede en la sociedad urbana, donde las familias extensas no eran tan necesarias como en las sociedades tradicionales agrarias; en el campo, la mortalidad infantil era más elevada.

El ritmo se acentuó desde principios del siglo XX. En ese momento, las tasas de natalidad no solo no sobrepasaban el 30 por mil, sino que caerían al 20 por mil en torno a la Guerra Civil. Tras la contienda, se produce un estancamiento e incluso un repunte de las tasas de natalidad que se mantendrán altas desde la segunda mitad de los años 50; se trata del llamado baby boom, que también apareció en otros países durante los años centrales del siglo XX.

El comportamiento demográfico de corte moderno

Se caracteriza por tasas de natalidad y mortalidad reducidas, motivado por una natalidad escasa. Durante los años 70 y 80 del siglo XX, las tasas de natalidad en España prosiguen su proceso de caída. El país, que en el pasado destacaba por su alta natalidad, pasa a incorporarse en los años 90 al grupo de países europeos y del mundo con tasas de natalidad más bajas. Los nacimientos se redujeron a la mitad en menos de 30 años.

La reducción del crecimiento natural se debió a que la mortalidad volvió a incrementarse después hasta superar el 9 por mil. Este aumento no se debió a epidemias o a un empeoramiento del sistema sanitario, sino al envejecimiento progresivo de la población. Durante los años 90, el crecimiento natural estuvo a punto de entrar en números negativos. Es normal que en aquellos momentos surgiera la preocupación por la baja natalidad: la población no haría otra cosa que envejecer, faltarían personas en edad activa y se terminarían perdiendo efectivos demográficos.

La llegada de inmigrantes empieza a ser perceptible desde 1996. Las tasas de natalidad inician un repunte, en primer lugar, porque se aprecia un cierto cambio de actitud en la población española y, en segundo lugar, por los hijos que tienen los inmigrantes en nuestro país. Esto ha provocado un cierto rejuvenecimiento de la población española y un nuevo estancamiento y retroceso de las tasas de mortalidad.

Las políticas demográficas

Son las estrategias que desarrollan los Estados y otras instituciones públicas para alcanzar un nivel de población óptimo. En su mayor parte, las políticas españolas van dirigidas a ayudar a las familias con hijos: el concepto de familia numerosa se ha reducido de 4 a 3 hijos. Esto se concreta en desgravaciones en la declaración de la renta, prestaciones especiales de la Seguridad Social y beneficios en materia de empleo.

Análisis de la natalidad

La natalidad presenta tasas progresivamente bajas durante el último siglo. En España se hace más patente que una parte considerable de esa tasa se incrementa por las remesas de inmigrantes.

La incidencia de los cambios sociales y culturales

En las sociedades tradicionales, uno de los principales objetivos de una persona suele ser tener una familia extensa, lo cual es importante en países en los que no existen sistemas de pensiones. Pero en las sociedades desarrolladas como la española, la situación es muy diferente. La maternidad y la paternidad han dejado de ser el objetivo para muchas personas.

El cambio más importante de las últimas décadas ha sido la modificación del papel de la mujer. Muchas mujeres han salido fuera del hogar y se han incorporado con fuerza al mercado laboral. La legalización de los métodos anticonceptivos desde los años 80 permite que las mujeres puedan decidir cuántos hijos quieren tener, cosa que antes era imposible. El hecho de que cada vez se asocie menos matrimonio y maternidad ha permitido que proliferen nuevos modelos de familia. El número de nacimientos de madres no casadas se ha ido incrementando de forma notable durante los últimos decenios. En la familia monoparental, el hijo o hijos solo conviven con uno de los padres; en este tipo de familia, el número de hijos suele ser menor.

La incidencia del contexto económico

Para entender la rapidez con la que se ha reducido la natalidad en nuestro país, hay que considerar el alto coste en la obtención de bienes de primera necesidad. Esto ha provocado que los jóvenes permanezcan más años en el domicilio de los padres y que se planteen aún más tarde la gestación de los hijos. La natalidad se mantiene reducida a pesar de distintos factores que intentan favorecerla mediante el apoyo a las familias.

Comportamiento por Comunidades Autónomas

Existen diferencias entre unas regiones y otras. Murcia se ha caracterizado durante los últimos decenios por ser el territorio con las tasas de natalidad más elevadas, superada en la actualidad por las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Las comunidades del sur son más dinámicas, mientras que el norte peninsular presenta las tasas más bajas: Asturias, Galicia, Castilla y León y Cantabria. En ellas, la emigración de muchos jóvenes en los años sesenta y mediados de los 70, junto a la crisis de los sectores económicos tradicionales, son los factores que explican esta situación.

Índice sintético de fecundidad

La caída de las tasas de natalidad se corresponde con un menor número de hijos por mujer. En los años 70, la media de edad para la maternidad estaba por debajo de los 25 años. La fertilidad femenina comienza a descender progresivamente a partir de los 25 años, por lo que la posibilidad de tener hijos desciende al retrasar la edad de procreación.

Nacimientos de madre extranjera

La mayor parte de estas madres proceden de países americanos (Bolivia, Ecuador), seguidos en importancia por África (Marruecos) y Europa (Rumanía, Reino Unido y Bulgaria). Del resto del planeta destacan las madres chinas. Muchos de estos inmigrantes tienen pautas distintas de comportamiento debido a la actitud ante la natalidad de sus culturas de origen. Además, buena parte procede de zonas rurales con tasas de natalidad muy altas y mantienen esta inercia demográfica en España, sobre todo durante los primeros años.

Análisis de la mortalidad

La evolución de la mortalidad en España en la época contemporánea presenta las siguientes características:

  • Las tasas de mortalidad han caído en España durante muchos decenios desde la segunda mitad del siglo XX. Esta caída se explica por las mejoras alimentarias, sanitarias e higiénicas.
  • Aunque el sistema sanitario español ha continuado un proceso de mejora, se ha producido un repunte provocado por el envejecimiento de la población; en los noventa se alcanzó una tasa del 9,29 por mil.
  • Debido al relativo rejuvenecimiento que experimenta la sociedad española por la llegada de inmigrantes, las tasas han vuelto a caer levemente.

Las causas más frecuentes de mortalidad en España son las causadas por la morbilidad de enfermedades como infartos o cáncer. La mortalidad por causas no ligadas a enfermedades incluye fallecidos en accidentes y suicidios.

Comportamiento por Comunidades Autónomas

Existe una relación directa entre envejecimiento y tasas de mortalidad elevadas:

  1. Tasas más elevadas: Asturias y Galicia. Son comunidades que ya tenían un alto grado de envejecimiento hace 30 años y lo mantienen. Han sido menos atractivas para los inmigrantes debido a un menor dinamismo socioeconómico.
  2. Mejora relativa: Islas Baleares y Comunidad Valenciana han tenido una mejora respecto al conjunto del país.
  3. Tasas más bajas: Se ubican en comunidades con mayor presencia de población joven o que ya arrojaban cifras bajas anteriormente, como Madrid y Cantabria.

La mortalidad infantil

Este indicador es valorado especialmente por los estudiosos de la población, ya que refleja el grado de desarrollo de una sociedad. En los países desarrollados, las tasas de mortalidad infantil se sitúan por debajo del 10 por mil. La calidad de la red sanitaria es el principal factor explicativo.

  • Fase de caída libre: En España cayeron de forma especial a partir de la mitad de los años 20 del siglo pasado. Esta caída se interrumpió y cambió de signo durante la Guerra Civil Española.
  • Reinicio del descenso: Al final de los años 40 ya ofrecían cifras cercanas al 70 por mil y, desde ese momento, su retroceso ha sido constante.
  • Fase de caída lenta: A finales de los años 70 las tasas continúan descendiendo, lo que indica que el sistema sanitario afronta adecuadamente los alumbramientos.

La esperanza de vida en España

Es el número de años que se calcula que vivirá una persona en un territorio y fecha concreta. La esperanza de vida de los españoles en 2005 era de 80,23 años. Durante la Segunda República se alcanzaron los 50 años y, tras la crisis de la Guerra Civil y la posguerra, la esperanza de vida se situó en torno a los 60 años durante la década de los 50. En la actualidad, al superar los 80 años, España se sitúa entre los países con población más longeva del mundo.

Las mujeres tienen una esperanza de vida mayor que los varones (mujeres: 83,92 años; varones: 77,50 años). Influyen factores como el sistema sanitario y los comportamientos de la población (hábitos gastronómicos, consumo de tabaco, etc.).

La nupcialidad

La tasa de nupcialidad se ha reducido casi a la mitad. No solo los españoles se casan menos, sino que los matrimonios presentan nuevas características:

  • Son más tardíos: Los hombres llegan al matrimonio casi a los 32 años, mientras que las mujeres tienen una media de casi 30.
  • Carácter variado: Aunque el matrimonio católico sigue siendo frecuente, son cada vez más numerosos los matrimonios de otras religiones y el matrimonio exclusivamente civil.
  • Diversidad: Se recogen también uniones de personas del mismo sexo.

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