Dinámica Migratoria en España: De País Emisor a Receptor de Flujos Globales

Efectos de la Emigración Histórica en España

En España, los movimientos migratorios originaron una disminución de la población y de la presión social (evitando el problema del paro) y contribuyeron a financiar el desarrollo económico español: las divisas que aportaron redujeron el déficit comercial que se generaba con la importación creciente de materias primas y bienes de equipo.

Por otro lado, agudizaron los desequilibrios territoriales. La mayor parte de las remesas enviadas por los emigrantes a las cajas de ahorro de sus respectivas regiones no repercutieron en el desarrollo de las mismas, ya que aquellas derivaban los ahorros hacia las zonas más industrializadas, donde el capital invertido daba más beneficios. Y cuando estos emigrantes retornan, sobre todo a partir de 1975, no todos lo hicieron a su comunidad de origen. El balance resultó claramente negativo para las comunidades autónomas con mayor número de emigrantes (Andalucía, Galicia, Castilla y León, Extremadura), mientras Cataluña, Madrid o la Comunidad Valenciana fueron beneficiadas.

Consecuencias Sociales Negativas de la Emigración

Como aspecto negativo, y desde el punto de vista social, hay que mencionar el desarraigo y los problemas de integración de los emigrantes en la cultura del país al que llegan, de la que les separa el muro del idioma y las costumbres. La segregación social se ve incrementada por las difíciles condiciones de vida y de trabajo en el lugar de destino (donde realizan los trabajos de los sectores menos cualificados y con salarios más bajos).

2.2. España, País de Inmigración

Los efectos de la crisis económica de mediados de los años setenta y los cambios sociopolíticos operados en España tras el final de la dictadura franquista provocaron una reducción de la emigración española hacia el exterior y un notable incremento del número de retornos. Pero, sin duda, el hecho más llamativo es el espectacular crecimiento del flujo de inmigrantes extranjeros, que ha pasado de algo menos de 10.000 anuales en los años ochenta a cerca de 900.000 en 2007. Hoy viven en España cerca de 5 millones de extranjeros, lo que representa un 11 % de la población residente en España. Sin embargo, ahora de nuevo, con la crisis económica, a partir del año 2010 es mayor el número de personas que abandonan España que el de los que establecen su residencia en nuestro país (saldo migratorio de 2013: -250.000).

Causas de la Inmigración en España

Las causas de estas inmigraciones son suficientemente conocidas: superpoblación y pobreza de los países subdesarrollados frente al reclamo de un mejor nivel de vida en los países de destino. Junto a estos factores generales que afectan al conjunto de los países europeos como destinatarios de inmigrantes, hay otros más específicos relacionados con la situación y características geográficas de nuestro país:

  • El extraordinario dinamismo de la economía española desde la segunda mitad de los años 90 (antes de la reciente crisis económica) hizo surgir una demanda laboral en sectores muy específicos (construcción, temporeros agrícolas, servicio doméstico…), insatisfactoriamente cubierta por la mano de obra local.
  • La proximidad al continente africano hace de España la principal puerta de entrada en Europa para la inmigración procedente de África en general y el Magreb en particular.
  • Los lazos histórico-culturales que unen a España con Latinoamérica convierten a nuestro país en el principal nexo de unión entre los países iberoamericanos y Europa.
  • Otro factor de atracción es la suavidad del clima y el modo de vida español (efecto Sun Belt). Muchos «inmigrantes de lujo» europeos —jubilados, trabajadores de multinacionales, trabajadores a distancia vía Internet o empresarios que establecen negocios— eligen España ya desde hace décadas como residencia temporal o semipermanente.

Procedencia y Perfil de los Inmigrantes en España

La procedencia de los inmigrantes es muy variada y recoge realidades individuales y colectivas enormemente complejas, que no siempre se corresponden con la imagen arquetípica que la sociedad tiene del inmigrante:

  • El colectivo más importante procede de la Unión Europea (2 millones, que suponen el 40 % de los extranjeros residentes en España). Entre estos, destaca la población originaria de los países del este de Europa (Rumanía —comunidad extranjera más abundante con cerca de 800.000 residentes—, Bulgaria…). Otro volumen importante procede de los países desarrollados de Europa (británicos, italianos, alemanes, franceses…) y se compone de personal cualificado —integrado por técnicos y ejecutivos— o de jubilados que se retiran a España.
  • El otro gran contingente lo constituyen los inmigrantes del Tercer Mundo. En este caso, los principales emisores de emigrantes hacia España son África (especialmente Marruecos, con más de 750.000 inmigrantes), Latinoamérica (con 1 millón de inmigrantes, procedentes de Ecuador, Colombia, Bolivia, Argentina…), y el Lejano Oriente —sobre todo China, Pakistán, India y Filipinas—.

Perfil Demográfico: Sexo y Procedencia

En cuanto al perfil de los inmigrantes, varía mucho en función de su procedencia. Existe un cierto equilibrio de sexos, aunque con una ligera superioridad de los varones (52 %). Los varones predominan entre los africanos y asiáticos, mientras que las mujeres son mayoría entre los oriundos de Latinoamérica.

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