Transformación Urbana y Rural en España: Un Análisis del Proceso

PROCESO DE URBANIZACIÓN ESPAÑOL

El proceso de urbanización en España se caracteriza por un aumento de la población que reside en áreas urbanas, mientras que la población rural disminuye. Este crecimiento demográfico en las ciudades provoca transformaciones en su estructura, funciones y morfología.

4.1. INDUSTRIALIZACIÓN Y URBANIZACIÓN

El proceso de industrialización en España fue tardío, lento y con altibajos. Comenzó a mediados del siglo XIX y avanzó lentamente hasta 1936, cuando la Guerra Civil Española y la posguerra provocaron un retroceso que se prolongó hasta 1955. De 1959 a 1975, la industrialización se aceleró, pero no afectó a todas las ramas industriales por igual ni fue uniforme en todo el territorio.

El desarrollo urbano comenzó a mediados del siglo XIX, centrándose en las grandes ciudades que acogían las nuevas industrias. Fue durante la etapa de industrialización acelerada cuando los espacios urbanos experimentaron el mayor crecimiento. Sin embargo, el interior peninsular y las zonas montañosas quedaron al margen de esta expansión.

Éxodo Rural

El éxodo rural fue protagonizado por la población joven en edad de trabajar y tener hijos, lo que incrementó y rejuveneció la población de las ciudades, mientras que el campo envejecía, con tasas de natalidad y crecimiento natural muy bajas. Esta llegada de población y su posterior crecimiento supusieron una gran demanda de vivienda y suelo.

Desarrollo de los Transportes

La industrialización vino acompañada del desarrollo de los transportes, como el ferrocarril y los tranvías, que requirieron modificaciones en el trazado de las calles para adaptarse a las necesidades del movimiento de la población y la circulación de los nuevos vehículos.

Nuevos Materiales de Construcción

Otra consecuencia fue la producción de nuevos materiales de construcción, como ladrillos industriales y acero, que permitieron cambiar la forma de edificar y la morfología de las ciudades.

4.2. EL MODELO POSINDUSTRIAL

El modelo posindustrial se caracteriza por:

  • Una disminución notable en el ritmo de los flujos migratorios del campo a la ciudad.
  • El comienzo de la salida de la población joven desde los barrios tradicionales hacia espacios periurbanos y suburbanos, dando lugar a un crecimiento «difuso» de la ciudad con dos consecuencias:
    • La formación de áreas metropolitanas, donde las ciudades y las localidades, en fuerte expansión, mantienen potentes interconexiones.
    • Un envejecimiento progresivo de la ciudad y un rejuvenecimiento de las localidades rurales y las pequeñas ciudades cercanas y bien comunicadas con la ciudad central.
  • El potente desarrollo de la sociedad del automóvil, consecuencia del aumento de las rentas familiares y la multiplicación de los transportes públicos, propició la multiplicación de los flujos entre los espacios urbanos y una ampliación de los mismos.
  • El aumento de las rentas de los españoles facilitó el acceso a la vivienda.
  • Se implantó el planeamiento urbano.

2.1. CAMBIOS QUE SE ESTÁN PRODUCIENDO EN LOS ESPACIOS RURALES

  • Las actividades agrarias pierden terreno frente a nuevas actividades asociadas al sector servicios y la industria. Esto se manifiesta en la extensión cada vez mayor de la agricultura y ganadería «a tiempo parcial», en la que el agricultor o ganadero trabaja en una actividad del sector secundario o terciario, de la que obtiene la mayor parte de sus rentas.
  • El campo acoge la deslocalización industrial. Las industrias salen de las ciudades y se instalan en zonas rurales próximas o lejanas, pero siempre bien comunicadas, donde encuentran suelo y mano de obra más baratos.
  • El elevado precio del suelo urbano, la extensión de la «cultura del automóvil», la visión del mundo rural y la aparición de zonas de servicios en las periferias urbanas explican que muchas personas se trasladen a vivir a urbanizaciones residenciales situadas en espacios rurales próximos a las ciudades y bien comunicados.
  • Este proceso de deslocalización residencial percute en la necesidad de dotar a los espacios rurales de un mayor número de servicios y de adecuarlos a la demanda de esa nueva población joven: infraestructuras de transporte, superficies comerciales… que se traducen en una creciente terciarización de esos espacios.
  • El aumento del nivel de renta de la población española ha incrementado la demanda de las actividades de ocio y turismo, que se ubican en el mundo rural, así como un importante desarrollo de las segundas residencias que también se localizan en zonas rurales.
  • Las políticas agrarias están apoyando la implantación de nuevas actividades económicas multifuncionales que supongan para la población rural un aumento de sus rentas: turismo rural, cuidado medioambiental…

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