Los Ríos y las Cuencas Hidrográficas
La cuenca hidrográfica es el territorio cuyas aguas vierten a un río principal y a sus afluentes. Se caracterizan por los siguientes rasgos:
- Se encuentran separadas por divisorias de aguas, formadas por las cumbres de los relieves montañosos.
- Las principales cuencas de la Península Ibérica son: Norte, Miño, Duero, Tajo, Guadiana, Guadalquivir, Pirineo oriental, Ebro, Júcar, Segura y Sur.
1. La Cuenca Norte (Vertiente Cantábrica)
Esta cuenca incluye los ríos del dominio de clima oceánico, los cuales desembocan en el mar Cantábrico (como los ríos gallegos).
Se define por unos cursos fluviales cortos. Nacen en la Cordillera Cantábrica, muy próximos a su desembocadura, por lo que excavan profundos valles y tienen una gran fuerza erosiva.
Estos ríos tienen un caudal abundante y regular, con un régimen de alimentación pluvial y pluvio-nival. Podemos distinguir tres grupos:
- Ríos Vascos: (Bidasoa, Nervión) son los más regulares.
- Ríos Cántabros y Astures: (Pas, Deva, Sella, Nalón, Narcea, Navia) tienen una gran potencia erosiva.
- Ríos Gallegos: (Eo, Tambre, Ulla, Miño y Sil) presentan un curso más suave.
2. Los Grandes Colectores de la Meseta y la Depresión Bética (Vertiente Atlántica)
Los ríos atlánticos se caracterizan por su gran longitud. Pertenecen a la vertiente atlántica y discurren por extensas llanuras, con una marcada aridez estival. Esto se traduce en un régimen irregular: su caudal absoluto es elevado, pero su caudal relativo desciende significativamente. De norte a sur se localizan las grandes cuencas de la Meseta (Duero, Tajo y Guadiana) y el río Guadalquivir.
h4. El Duero
Es la cuenca más extensa de la Península. Drena las tierras de la Submeseta Norte y recoge las aguas de las cordilleras Cantábrica, Ibérica y Central. Nace en los Picos de Urbión. Sus afluentes de la margen derecha (Pisuerga y Esla) son más caudalosos y su régimen de alimentación es pluvio-nival, con máximos en marzo-abril.
h4. El Tajo
Situado en la Submeseta Sur, discurre entre el Sistema Central, las estribaciones del suroeste del Sistema Ibérico y los Montes de Toledo. Nace en la Sierra de Albarracín y desemboca en Lisboa. Sus principales afluentes son el Jarama, el Alberche, el Tiétar y el Alagón. Sus aguas se aprovechan para la producción de electricidad.
h4. El Guadiana
También en la Submeseta Sur, se sitúa entre los Montes de Toledo, Sierra Morena y las Subbéticas. Nace en las lagunas de Ruidera y desemboca en Ayamonte. Es un río de caudal pobre e irregular, con acusados estiajes. Además, la litología caliza favorece la circulación subterránea. Su régimen de alimentación es pluvial y sus afluentes principales son el Jabalón y el Zújar.
h4. El Guadalquivir
Recorre la depresión Bética. Recoge las aguas de Sierra Morena y las Subbéticas. Nace en la Sierra de Cazorla y desde Sevilla discurre hasta su desembocadura en Sanlúcar de Barrameda, donde se forman las marismas del Guadalquivir. Su principal afluente es el Genil.
3. Los Ríos de la Vertiente Mediterránea
Desde Girona hasta Gibraltar, la divisoria de aguas está definida por el Sistema Ibérico y los Sistemas Béticos. Son cursos de pequeña o mediana longitud, con cuencas reducidas y pronunciadas pendientes en sus cabeceras, debido a la proximidad de los relieves montañosos a la costa. Esto explica la pobreza del caudal y su gran irregularidad, a lo que se suma una elevada evapotranspiración.
h4. Grupos Fluviales Mediterráneos
- Ríos Catalanes: (Fluvià, Ter y Llobregat) son cortos y algo más caudalosos.
- Ríos Levantinos: (Mijares, Turia, Júcar y Segura) presentan un caudal pobre y una gran irregularidad interanual e intranual, con peligrosas crecidas otoñales. Su régimen es pluvial o pluvio-nival.
- Ríos Meridionales: (Almanzora, Guadalfeo y Guadalhorce) tienen un régimen pluvial. Son muy cortos, rápidos e irregulares, con frecuentes crecidas.
h4. El Ebro
Nace en la Cordillera Cantábrica y su cabecera es lluviosa; atraviesa la depresión del Ebro y desemboca en el Mediterráneo. Es un río largo, de caudal destacado, tanto por su cabecera húmeda como por el aporte de sus afluentes pirenaicos (Aragón, Gállego, Cinca y Segre). Sus aguas se aprovechan para la producción de energía hidroeléctrica.
4. La Red Fluvial Insular, Ceuta y Melilla
La hidrografía en los territorios insulares y las ciudades autónomas presenta características de estacionalidad y escasez.
- Baleares: Encontramos cursos intermitentes, conocidos como torrentes o ‘torrents’. Solo llevan agua en los períodos de precipitaciones, y sus cauces están secos durante gran parte del año. La litología caliza favorece la circulación subterránea, generando numerosos acuíferos.
- Canarias: La orografía y el clima justifican la ausencia de cursos permanentes de agua. La mayor parte de los recursos hídricos procede de las aguas subterráneas (los acuíferos).
- Ceuta y Melilla: Están formadas por arroyos de escasa longitud y de acusado carácter estacional y torrencial. En Melilla, el llamado río de Oro es actualmente un cauce seco.
