Cordilleras interiores de la meseta

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El relieve peninsular se organiza en torno a la Meseta.
Esta es una llanura elevada dividida en dos sectores por el sistema Central: la submeseta norte y la submeseta sur, esta última ligeramente accidentada por los Montes de Toledo. Rodeando la Meseta se disponen rebordes montañosos (macizo Galaico, cordillera
Cantábrica, sistema Ibérico y Sierra Morena); dos depresiones exteriores (la del Ebro y la del Guadalquivir); y cadenas montañosas periféricas (Montes Vascos, Pirineos, cordillera Costero-Catalana y cordilleras Béticas).

6.1. La Meseta

La Meseta es una elevada llanura situada a unos 600-800 metros de altitud media. Se formó en la era primaria por la erosión del antiguo macizo Hespérico, surgido en la orogénesis herciniana. En la era terciaria, la Meseta fue deformada y destruida en gran parte durante la orogénesis alpina, de modo que dentro de ella pueden diferenciarse tres unidades: el antiguo zócalo paleozoico, las sierras interiores y las cuencas sedimentarias interiores.

a) El antiguo zócalo paleozoico solo aflora hoy al oeste peninsular (penillanuras zamorano-salmantina y extremeña). Aquí la erosión ha eliminado los materiales terciarios que recubrían el zócalo, dejando al descubierto los materiales silíceos primarios: granito, pizarra y cuarcita.

El relieve está constituido por penillanuras o superficies de erosión muy suavemente onduladas. Las modeladas sobre granito son más llanas (norte de Salamanca) que las modeladas sobre pizarra (sur de Salamanca y Extremadura). Las penillanuras están accidentadas por montes isla y afloramientos rocosos, o relieves residuales constituidos por rocas más resistentes, como los formados sobre las cuarcitas que salpican la penillanura extremeña. En la zona de contacto de las penillanuras con las cuencas sedimentarias de la Meseta existen profundas gargantas (arribes o tajos) creadas por los ríos al encajarse sobre los materiales duros de las penillanuras.

b) Las sierras interiores de la Meseta son el sistema Central y los Montes de Toledo. Se formaron en la era terciaria por el levantamiento de algunos bloques del zócalo de la Meseta como resultado de la orogénesis alpina. Ambos son de roquedo primario (granito, pizarra, neis) y tienen formas redondeadas y cumbres aplanadas, puesto que son superficies de erosión levantadas.

• El sistema Central es más alto y divide la Meseta aproximadamente por la mitad. Sus sierras más destacadas son Somosierra, Guadarrama, Gredos, Peña de Francia y Gata.

• Los Montes de Toledo son de menor altura y dividen en dos la submeseta sur, separando las cuencas del Tajo y del Guadiana. Su sierra más importante es la de Guadalupe.

e) Las cuencas sedimentarias interiores de la Meseta son las de las submesetas norte y sur. Se formaron en la era terciaria por el hundimiento de bloques del zócalo de la Meseta como resultado de la orogénesis alpina. Las cuencas constituyeron primero lagos. Luego se rellenaron con materiales terciarios, dispuestos horizontalmente en estratos blandos en la parte inferior (arcillas, arenas, yesos y margas) y duros en la parte superior (calizas). El resultado fue un relieve de páramos, campiñas y cuestas.

• Los páramos son superficies estructurales planas y elevadas formadas por los estratos duros calizos. En ellos, la erosión fluvial ha labrado valles en «U» que los cortan y separan en mesas más pequeñas. Los páramos se localizan en la zona norte y este de la cuenca de la submeseta norte y en la zona este de la submeseta sur (la Alcarria, Mesa de Ocaña y la Mancha).

• Las campiñas son llanuras bajas suavemente onduladas recorridas por ríos. Se forman donde los páramos han sido erosionados y afloran las arcillas y margas de los niveles inferiores. En ellas son frecuentes los cerros testigo u oteros, relieves residuales coronados por las calizas de los páramos. Las campiñas más destacadas son las recorridas por los ríos Duero, Tajo y Guadiana.

• Las cuestas son zonas inclinadas entre los páramos y las campiñas

La cuenca de la submeseta norte es más alta (800-850 m de altitud media); es más uniforme, ya que toda ella pertenece a una sola cuenca hidrográfica – la del Duero-; y está casi totalmente encerrada por montañas.

La cuenca de la submeseta sur es más baja (500-700 metros); está accidentada en su parte media por los Montes de Toledo, que la dividen en dos cuencas hidrográficas -la del Tajo y la del Guadiana-; y se abre al océano Atlántico.

6.2. Los rebordes montañosos de la Meseta

Los rebordes montañosos de la Meseta son el macizo Galaico-Leónés, la cordillera Cantábrica, el sistema Ibérico y Sierra Morena. Se formaron en la era terciaria por el levantamiento de bloques de la Meseta o por el plegamiento de los materiales depositados por el mar en el borde oriental de la Meseta.

a) El macizo Galaico-Leónés se formó en la era terciaria por el levantamiento del ángulo noroeste del zócalo de la Meseta durante la orogénesis alpina. Sus materiales, por tanto, son paleozoicos. El relieve presenta montañas redondeadas de poca altura, cortadas por multitud de fallas. Sus sierras más destacadas son Segundera, Cabrera y Los Ancares.

B) La cordillera Cantábrica tiene dos sectores bien diferenciados:

• El sector oeste, el macizo Asturiano, se formó en la era terciaria por el levantamiento de este sector del zócalo de la Meseta durante la orogénesis alpina. Sus materiales, por tanto, son paleozoicos. En su extremo occidental, la diferente dureza de los materiales (pizarras y cuarcitas) ha dado lugar a un relieve apalachense. En su extremo oriental existe un gran afloramiento de calizas primarias, que constituye los Picos de Europa. Aquí se encuentran las mayores alturas de la cordillera (Torre de Cerredo -2 648 m-, Peña Vieja y el Naranjo de Bulnes).

• El sector este de la cordillera, la Montaña Cantábrica, se formó en la era terciaria por el plegamiento de materiales secundarios depositados por el mar en el borde de la Meseta. Estos materiales son sobre todo calizas, aunque en ciertos sectores la diferente dureza de los materiales ha creado relieves jurásicos invertidos.

e) El sistema Ibérico es una cordillera intermedia, formada en la era terciaria por el plegamiento de materiales secundarios depositados por el mar en el borde oriental del zócalo de la Meseta. Por tanto, sus materiales son principalmente calizos, aunque existen sectores de roquedo paleozoico donde aflora el zócalo de la Meseta y sectores de roquedo arcilloso rellenando fosas internas. La estructura del sistema Ibérico consta de dos partes:

• El tercio norte, de dirección NO-SE, incluye las mayores alturas de la cordillera. Las sierras más destacadas son el Moncayo (2 313 m), Picos de Urbión y Cebollera (las tres calizas) y la Demanda (paleozoica).

• Desde el sureste de Soria el sistema Ibérico se bifurca en dos ramas: la rama interior o castellana (sierra de Albarracín, paleozoica y Serranía de Cuenca, caliza) y la rama exterior o aragonesa (sierras de Javalambre y Gúdar, de materiales calizos). Ambas están separadas por una fosa tectónica (la fosa de Calatayud), que se rellenó con materiales terciarios.

d) Sierra Morena no es propiamente una cordillera sino un brusco escalón que separa la Meseta del valle del Guadalquivir. Se ha interpretado como una gigantesca falla, pero parece que se trata de una gran flexión fracturada en muchos puntos. Se formó en la era terciaria por el empuje desde el sur al levantarse las cordilleras Béticas. El roquedo es paleozoico, de color oscuro, al igual que su vegetación Uara). Ambas carácterísticas le dan su nombre. Sus sierras más destacadas son Madrona, Pedroches y Aracena.

6.3. Las depresiones exteriores de la Meseta

Las depresiones exteriores de la Meseta son las de los ríos Ebro y Guadalquivir. Ambas son cuencas o fosas prealpinas de forma triangular formadas en la era terciaria paralelamente a las cordilleras alpinas. Luego se rellenaron con potentes espesores de sedimentos terciarios y cuaternarios, dado que son cuencas de subsidencia, cuyos fondos se hundieron progresivamente durante el terciario. Hoy constituyen relieves prácticamente horizontales.

a) La depresión del Ebro es paralela a los Pirineos y se encuentra cerrada por estos, por el sistema Ibérico y por la cordillera Costero-Catalana. Ocupa el lugar donde estuvo el antiguo macizo del Ebro, que había sido intensamente erosionado, y se hundíó mientras se elevaban las cordilleras que lo bordean. La depresión estuvo primero ocupada por el mar, pero luego se cerró, transformándose en un gran lago hasta finales de la era terciaria, cuando el Ebro se abríó paso hasta el mar a través de la cordillera Costero-Catalana. Por tanto, sus materiales son marinos y continentales, y originan distintas formas de relieve, según su dureza y la aridez del clima.

• Los somontanos o piedemontes pirenaico e ibérico son tierras, levemente inclinadas, entre las sierras exteriores y el centro de la depresión. Están constituidos por conglomerados, materiales gruesos y duros transportados por los ríos desde los relieves montañosos. En ellos, sobre todo en el somontano pirenaico, la erosión ha creado mallos y hoyas. Los mallos son torreones rocosos formados a partir de fracturas verticales (mallos de Riglos). Las hoyas son depresiones sobre materiales más blandos, de tamaño reducido, o de grandes dimensiones (hoyas de Huesca y Barbastro).

• En el centro de la depresión, los estratos son horizontales y alternativamente de calizas duras y arcillas, margas y yesos blandos. El resultado es un relieve de mesas o planas donde se conservan las calizas, y de badlands sobre los materiales blandos, dada la aridez de la zona.

b) La depresión del Guadalquivir es paralela a las cordilleras Béticas y se dispone entre estas, Sierra Morena y el océano Atlántico. Primero estuvo abierta al mar. Luego se convirtió en un lago litoral o albufera y más tarde, por colmatación, en marismas pantanosas. Se rellenó con arcillas, calizas, y margas marinas. El relieve, dado el predominio de las arcillas, forma campiñas suavemente onduladas. Cuando surgen los mantos de caliza se forman mesas y cerros testigo o alcores.

6.4. Las cordilleras exteriores de la Meseta

Las cordilleras exteriores de la Meseta son los Pirineos -que tienen como prolongación los Montes Vascos y la cordillera Costero-Catalana-; y las cordilleras Béticas. Se formaron en la orogénesis alpina de la era terciaria, al plegarse los sedimentos secundarios depositados en las fosas oceánicas pirenaica y bética entre antiguos macizos que actúan como topes. Por tanto, predominan los materiales calizos.

A) Los Pirineos poseen una estructura compleja

• El eje o zona axial corresponde al antiguo macizo herciniano de Aquitania, que rejuvenecíó en la orogénesis alpina. Está formado por materiales paleozoicos y posee un relieve abrupto debido a la acción del hielo. En esta zona se encuentran las mayores altitudes de la cordillera (Montes Malditos con el Aneto -3404 m-).

• Los Prepirineos se encuentran al sur de la zona axial. Se formaron en la orogénesis alpina de la era terciaria por el plegamiento de los materiales secundarios depositados en la fosa pirenaica. Están constituidos por calizas y poseen un relieve más suave y menos alto que el de la zona axial. Se estructuran en dos alineaciones paralelas al eje: las sierras interiores y las sierras exteriores.

• La depresión media es una larga y estrecha depresión margosa que separa las sierras interiores y las sierras exteriores prepirenaicas.

b) Los Montes Vascos en su mayor parte prolongan los Prepirineos. Por tanto, son de roquedo calizo, formas suaves y moderada altitud. El Pirineo axial solo aflora en el extremo oriental, de roquedo paleozoico. Sus mayores elevaciones son Aralar y Peña Gorbea.

c) La cordillera Costero-catalana es una transformación de la zona oriental de los Pirineos. Está separada de estos por fallas, dando lugar a una regíón volcánica con más de cuarenta conos. La mitad norte de la cordillera es de materiales paleozoicos, restos del viejo macizo herciniano CatalanoBalear levantados en la orogénesis alpina. La mitad sur está constituida por terrenos calizos secundarios plegados en la orogénesis alpina.

La cordillera está dividida en dos alineaciones: una paralela a la costa, de escasa altura (Altos del Garraf) y otra interior más alta (Montseny, Montserrat). Ambas están separadas por una depresión prelitoral longitudinal o fosa tectónica, que se rellenó con materiales terciarios y cuaternarios, dando lugar a un relieve de colinas suaves y valles.

D) Las cordilleras Béticas se estructuran en dos sistemas montañosos separados por depresiones

• La cordillera Penibética bordea la costa. Se formó en la era terciaria por el rejuvenecimiento del antiguo macizo Bético-Rifeño. Sus materiales son paleozoicos y el relieve encierra las cimas más elevadas de la Península en Sierra Nevada: los picos Mulhacén -3479 m-y Veleta.

• La cordillera Subbética se localiza en el interior. Se formó en la era terciaria por el plegamiento de los materiales secundarios depositados por el mar en la fosa bética al acercarse la placa africana a la ibérica. Estos materiales eran alternativamente duros (calizas) y blandos (margas), por lo que, al plegarse, originaron mantos de corrimiento y cabalgamientos*, es decir, desplazamientos horizontales de materiales a considerable distancia de su lugar de origen. Las sierras más destacadas de esta cordillera son Grazalema, Ubrique y Cazarla.

• La depresión lntrabética, entre las cordilleras Penibética y Bética, se encuentra fragmentada en varias depresiones pequeñas (hoyas de Ronda, Antequera, Guadix y Baza). Se rellenó con materiales terciarios, que dan lugar a un paisaje de badlands, dada la aridez del clima.


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