Bordes de la Meseta
La Meseta está rodeada por relieves montañosos que se formaron en el Terciario al fracturarse el zócalo herciniano y elevarse estos bloques.
1. Borde noroeste: Macizo Galaico-Leonés
Ángulo noroccidental de la Meseta. Su origen se remonta al Paleozoico, como parte del Macizo Hespérico. En el Terciario, la orogenia alpina fracturó este borde del zócalo, dando lugar a un gran abombamiento recorrido por un sistema de fallas de disposición norte-sur. Es un macizo antiguo, compuesto por bloques individualizados por fallas.
El relieve se escalona desde el oeste (a nivel del mar) hacia el este, superando los 2000 m en los Montes de León. La estructura litológica es silícea, fundamentalmente granito; hacia el este da paso a pizarras y cuarcitas. El modelado de las cumbres es suave, con formas redondeadas. En el Cuaternario, el glaciarismo afectó a las sierras más elevadas. En la Sierra Segundera se encuentra el lago glaciar de Sanabria, el mayor lago natural de la península, de origen pleistoceno, formado hace unos 100 000 años.
Se distinguen tres unidades:
- Montes de León: unidad más oriental, con las máximas altitudes en la Sierra Segundera y el pico Teleno (2188 m). La parte gallega es más abrupta; la leonesa, más suave. El zócalo paleozoico se hunde bajo los depósitos terciarios que anuncian la transición hacia la cuenca castellana.
- Las montañas y las cuencas medias: alternancia de fosas tectónicas (Lugo y El Bierzo, con recursos mineros del Carbonífero) y bloques elevados o sierras (Los Ancares, al este; conjunto de la dorsal gallega, que da paso hacia el oeste al escalón de Santiago).
- Zona costera: litoral gallego muy recortado. La costa está sumergida: antiguos valles fluviales han sido ocupados por el mar, formando las rías que recortan la costa cantábrica y atlántica.
2. Borde norte: Cordillera Cantábrica
Aísla las tierras castellanas de la influencia del Cantábrico. Tiene una disposición longitudinal oeste-este, desde el Macizo Galaico hasta los Montes Vascos, con unos 450 km. Forma parte del zócalo herciniano, arrasado y basculado hacia el este al final del Paleozoico. Esta inclinación explica que, en el Mesozoico, su mitad oriental, cubierta por mares en fase de transgresión marina, se llenara de sedimentos marinos que generaron una cobertera sedimentaria sobre el zócalo primario. Con la orogenia alpina todo se deformó; las distintas rocas, con niveles de dureza-plasticidad diferentes, dieron lugar a unidades diferenciadas:
- Macizo asturiano: es el más occidental. Presenta un relieve fracturado de bloques desnivelados en los que hay formas glaciares. Sus rocas son paleozoicas. En la cuenca asturiana se acumularon los yacimientos de carbón más importantes del país. El sector noroccidental presenta un típico relieve apalachense; en el borde oriental, los Picos de Europa muestran un modelado cárstico (máximas altitudes: Torre Cerredo, 2648 m, y Naranjo de Bulnes, 2519 m).
- La montaña santanderina: se sitúa sobre sedimentos mesozoicos depositados sobre el zócalo. Tras la orogenia alpina, los materiales muy plásticos adoptaron estructuras plegadas, con relieves más suaves y menores altitudes que las del sector asturiano.
- Montes Vascos: unidad de transición entre la montaña santanderina, al oeste, y los Pirineos, al este. Sus materiales secundarios presentan estructuras plegadas, más apretadas en el extremo oriental, donde afloran pizarras paleozoicas que conectan esta unidad con el Pirineo occidental. La erosión es intensa en esta región. Máximas: Aizkorri (1544 m) y Peña Gorbea (1482 m).
Rasgos comunes: la disposición de sus alineaciones montañosas, profundamente cortadas por los ríos cantábricos, que se encajan formando estrechos valles, incluso hoces o desfiladeros (La Hermida o la garganta del Cares). Además, existe una gran disimetría entre la vertiente cantábrica y la interior, hacia la Meseta, mucho más suave.
3. El borde oriental: Sistema Ibérico
Tiene una gran longitud (460 km) y anchura. Dirección noroeste-sureste, desde la sierra de la Demanda hasta el litoral mediterráneo. Limita al norte con la depresión del Ebro; al este, con el litoral levantino; al sur, con la llanura de La Mancha, y da paso hacia el noroeste a la cuenca del Tajo, el extremo oriental del Sistema Central y la cuenca del Duero. La cobertera sedimentaria mesozoica se adapta a las deformaciones del zócalo, fracturado en bloques, y combina estructuras plegadas y falladas. La litología dominante son las rocas calizas; en algunas sierras aparecen materiales paleozoicos del zócalo (cuarcitas y pizarras). Se distinguen dos sectores:
- Sector septentrional: conjunto de sierras que superan los 2000 m: sierra de la Demanda (Paleozoico), Picos de Urbión, sierra de Cebollera y sierra del Moncayo (cumbre más alta, 2313 m). El glaciarismo modeló valles de escaso desarrollo y algún circo, y dio lugar a lagunas.
- Sector meridional: a partir de la cuenca del Jalón, presenta dos ramales separados por una depresión central: la depresión de Calatayud-Teruel, recorrida por el río Jiloca, es una fosa tectónica rellenada con materiales terciarios de modelado tabular. En el ramal castellano destacan las Parameras de Molina, la sierra de Albarracín y la Serranía de Cuenca (con formas cársticas en la Ciudad Encantada). El ramal aragonés comprende las sierras de Gúdar, Javalambre y Maestrazgo, con materiales secundarios.
4. El borde meridional: Sierra Morena
No puede definirse como una cordillera. El zócalo herciniano se flexiona en dirección noreste-suroeste y desaparece bajo la depresión Bética. Se califica como un escalón tectónico que aísla la Meseta de la depresión del Guadalquivir. Desde el lado andaluz presenta el aspecto de una auténtica cordillera; desde La Mancha, apenas el de una sierra. El conjunto es de roquedo paleozoico: cuarcitas, pizarras y granitos de tonalidad oscura (de ahí el nombre de la unidad). Las mayores cumbres, en la zona central, superan los 1300 m (pico Bañuelas, 1323 m, en Sierra Madrona). El Paso de Despeñaperros es la vía de comunicación tradicional hacia el interior peninsular.
