Agricultura de la España húmeda

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/LAS ACTIVIDADES DEL SECTOR PRIMARIO


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Tradicionalmente las actividades del sector primario han ocupado un lugar destacado en la economía española. Sin embargo, en la actualidad, la incidencia de la agricultura en el PIB español es reducida (un 4%).

/LAS ACTIVIDADES AGRARIAS./

En la segunda mitad del Siglo XX, la actividad agraria española pasó de unaagricultura tradicional, que empleaba abundante mano de obra, con salarios bajos, estaba poco tecnificada y tenía escasa productividad, a una agricultura evolucionada o de mercado.

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Rasgos generales de la actual agricultura española

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La incorporación de España a la Uníón Europea en 1986 modificó la actividad agraria que presenta hoy las siguientes carácterísticas :/Sistema de cultivo es, sobre todo, intensivo.Muchos cultivos de secano han sido sustituidos por regadíos.Emplea escasa mano de obra(7,6%poblac.)./Se han incrementado los salarios.Algunos cultivos intensivos requieren abundante mano de obra./(inmigrantes: invernaderos)./-Se utiliza abundante maquinaria ( tractores, cosechadoras ) y productos químicos ( fertilizantes)./ -La oferta de productos agrícolas :Se ha adaptado a la dieta de los consumidores españoles./ -Las políticas agrícolas de la Uníón Europea : Han obligado a reducir el cultivo de algunos productos (vid), y a incentivar otros (lino, leguminosas) para evitar los excedentes./ La población activa agraria: reducción y envejecimiento./

Las actividades primarias dan empleo a poco más de un millón de personas, el 8% de la población ocupada, un porcentaje ligeramente más alto que el promedio de la UE. El tanto por ciento varía según las distintas provincias y Comunidades. (Galicia: 20%; Madrid: 1%). Se trata de una población sumamente envejecida (los titulares de explotaciones mayores de 55 años suponen ya en torno al 60% del total, mientras que los menores de 35 años rondan el 6%). Esta tendencia se acelerará en las próximas décadas. 
Cabe destacar otros dos hechos significativos. Por un lado, la mejora de los niveles formativos de la población que se dedica a actividades agrarias; y por otro, el importante papel que desempeña la mujer en el campo, un papel no suficientemente reconocido en las estadísticas.

La estructura social de la tierra: una desigual distribución de la propiedad./

Frente a otros países europeos, España posee una estructura agraria mayoritariamente en régimen de propiedad, en torno al 75%, y el resto en régimen de aparcería (contrato por el que el propietario recibe como pago parte de la cosecha), arrendamiento, etc. Este abundante número de propietarios, en muchos casos, dificulta tremendamente las labores de concentración parcelaria. En la última década ha tenido lugar un proceso de concentración (el núcleo de explotaciones ha disminuido, situándose en la actualidad en torno a 1,2 millones), y una paralela reducción de la utilización del trabajo agrícola .
En su conjunto la estructura de explotaciones agrarias en España presenta las siguientes carácterísticas:
Una pequeña dimensión media (unas 10 ha), si bien existen grandes diferencias regionales. Así, por ejemplo, mientras Extremadura y Aragón alcanzan los mayores tamaños, en torno a las 25 ha, en el extremo opuesto se sitúan Galicia y Canarias con 1,5 ha./ La pervivencia de la dicotomía pequeña-gran propiedad, es decir, del minifundio- latifundio. En la actualidad, y a grandes rasgos, se puede decir que en el norte predomina la pequeña propiedad y en el sur, la gran propiedad./ 
La existencia de demasiadas explotaciones demasiado pequeñas.

La diversificación productiva que imponen las variadas condiciones naturales y socioeconómicas, y que ha dado lugar a agriculturas y paisajes agrarios muy diferentes./El tipo de explotación agrícola predominante en España es la explotación familiar pequeña y mediana.
/Incorporación de la tecnología.
/Durante las últimas cuatro décadas, la mecanización de la agricultura española ha experimentado un fuerte impulso; destaca, sobre todo, la compra de tractores, que desde el Censo Agrario de 1989 se ha incrementado en casi un 12%. El incremento del índice de mecanización, así como las mejoras en determinados equipos de recolección en cultivos como el olivar, la vid y el algodón, entre otros, propician y manifiestan a la vez la reactivación del sector agrario español y una renovación del parque nacional de maquinaria agrícola. También se ha incrementado enormemente el uso de abonos, productos fitosanitarios, piensos, semillas selectas y energía./Los fertilizantes, abonos, etc, han contribuido a estimular el crecimiento de las plantas, con el consiguiente aumento de la productividad.
A la vez han aportado nutrientes y materia orgánica para el mantenimiento de la fertilidad de los suelos agrícolas, y así contribuir al desarrollo de una agricultura sostenida. También se fabrican los piensos compuestos de cebo, se utilizan cereales (maíz, cebada, trigo, centeno) y harina de soja para alimentar al ganado. Es decir, se abandona el empleo de las grasas de origen animal para su mejor alimentación, con el fin de mejorar la calidad de las carnes y sus derivados./Sin embargo, la modernización agraria derivada de la incorporación de los avances tecnológicos y científicos ha tenido también efectos negativos. Así, la introducción de maquinaria, favorecida por la concentración parcelaria, ha provocado la eliminación de numerosos árboles; por otra parte el uso, y a veces abuso, de los fertilizantes, pesticidas, etc, para aumentar los rendimientos agrícolas, han originado en numerosas ocasiones la contaminación de los acuíferos subterráneos. Esta inadecuada utilización de la tecnología, unida a los problemas de agotamiento de los recursos y salinidad del suelo provocados por un mal uso del regadío, ha originado graves problemas medioambientales.
/Desde los años ochenta se ha extendido la agricultura ecológica, que excluye el uso de productos químicos, y que en la actualidad ocupa unas 250.000 ha./ La reducción de la superficie cultivada y de los cultivos./tradicionales:

Hoy en día, las tierras destinadas a cultivos y a prados y pastos, es decir, la superficie agrícola utilizadas (SAU), sobrepasa los 25,6 millones de ha, lo que requiere el 18% de la SAU de la UE y más de la mitad del territorio español./En función de los usos, su distribución es la siguiente:
las tierras labradas ocupan dos terceras partes (poco más de 17 millones de ha, la mayoría de secano) y los prados y pastos, el tercio restante. Sin embargo, durante las últimas décadas ha tenido lugar un espectacular descenso de las tierras de cultivo, que desde 1989 se estima en más de 3 millones de hectáreas./En ese mismo período la superficie cultivada ha experimentado también cambios internos de notable importancia. Además de la reducción del barbecho y el aumento de regadíos (que suponen actualmente más de 3 millones de ha), cabe destacar la sensible reducción de la superficie de cereales, que ocupan algo más de una tercera parte (con fuerte reestructuración interna a favor de la cebada y en detrimento del trigo), una escasa disminución del viñedo, el fuerte aumento de la superficie de oleaginosas (sobre todo del girasol, pero también del olivar) y el débil aumento de las superficies de frutales, hortalizas y flores

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