Organización territorial de Castilla la mancha

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11.1 Evolución histórica de la división territorial española A lo largo de la historia, la distribución territorial del actual territorio español ha sufrido fuertes cambios y ha pasado por muchas y diversas fases. Época prerromana. Antes del siglo III a.C. Y del inicio de la conquista romana solo existíó en España un estado definido y reconocido con fronteras, a pesar de que hoy sabemos muy poco de él. Se trata del reino de Tartesos, una monarquía que existíó entre el siglo VIII y V a.C. Fuera de Tartesos, existieron pueblos celtas e íberos con influencia sobre áreas reducidas. En el caso de los íberos, predominaba el modelo de la ciudad-estado. La era romana. La conquista romana comienza en el siglo III a.C. Y termina en el siglo I a.C. Los romanos dividen la península en provincias. La primera división se produce con el inicio de la conquista y se reduce a dos provincias: Hispania Citerior (más hacia el norte) e Hispania Ulterior (más al sur). Con la proclamación del Imperio, en el siglo I a.C., se forman tres provincias: la Tarraconense (mitad norte y Levante), la Bética (Andalucía) y la Lusitania (Extremadura y Portugal). En tiempos de Diocleciano, a finales del siglo III, se crea la diócesis de Hispania, que integraba siete provincias. Además de la Bética y la Lusitania, la Tarraconense queda dividida en cuatro (Tarraconense, Gallaecia, Cartaginense y Baleárica). La Mauritania Tingitana (norte de África) también formó parte de la diócesis de Hispania. Era visigoda. Se mantienen las estructuras romanas, se establece la capital en Toledo en el siglo VI d.C. Y se forman los primeros ducados y condados. Era musulmana. Nace Al Ándalus tras la conquista musulmana en el siglo VIII. Hasta el 756, será un emirato dependiente del Imperio Omeya de Damasco. Entre el 756 y el 929 se convertirá en un emirato independiente Omeya; y desde el 929 y hasta 1031 será un califato independiente. Desde entonces, la división en reinos de taifas se alternará con la integración en imperios norteafricanos (almorávides y almohades) hasta, finalmente, formarse en el sur el pequeño reino Nazarí de Granada. Reinos cristianos medievales. En el norte de España, se produce un proceso de Reconquista del territorio musulmán a lo largo del cual se forman varios reinos: León, Castilla, la Corona de Aragón (con Valencia, Mallorca y los


condados catalanes), Navarra y Portugal. Reyes Católicos y Habsburgo. En tiempos de los Reyes Católicos y de los reyes Habsburgo (finales del XV, XVI y XVII), nace la Monarquía Hispánica, una especie de estado federal en el que conviven dos entidades políticas con sus propias instituciones y leyes (Aragón y Castilla). Desde 1561, se establece la capital en Madrid. El reformismo Borbónico del Siglo XVIII. Los Borbones construyen un modelo de estado centralista y uniformador que se traduce en la firma de los Decretos de Nueva Planta y en la abolición de fueros e instituciones de los reinos de la Corona de Aragón. Se crean provincias e intendencias. El Siglo XIX. Se intensifica el centralismo y Javier de Burgos, en 1833, diseña la división provincial que se mantiene hasta hoy. Cada una con un gobernador civil y unas diputaciones. Proyectos descentralizadores. El nacimiento del nacionalismo en regiones como País Vasco y Cataluña empujó a la creación de nuevos modelos de Estado más descentralizados. En 1873, nace la Primera República, compuesta por estados federales; y en tiempos de la Segunda República, se aprueban proyectos de autonomía. El franquismo. Nace un nuevo modelo de Estado fuertemente centralizado.11.2.1 Las comunidades autónomas.La Constitución, en su artículo 2 del título preliminar, establece que España es una nacíón indivisible en la que las regiones pueden acceder a la autonomía. Mediante una serie de mecanismos, nacen las 17 autonomías actuales: Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra, La Rioja, Aragón, Cataluña, Castilla y León, Comunidad de Madrid, Castilla-La Mancha, Extremadura, Comunidad Valenciana, Murcia, Andalucía, Baleares, Canarias y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. 11.2.1.1 El proceso constitutivo La Constitución de 1978 permite la creación de autonomías, pero no concreta el mapa exacto ni obliga a su formación. De este modo, tras su aprobación, se inicia un proceso de debate y de configuración de estas. Los diputados elegidos en las elecciones constituyentes de 1977 se agruparon en asambleas regionales, de las cuales nacerían las primeras preautonomías junto con el acuerdo entre diputaciones y ayuntamientos. Las preautonomías quedaron formadas, tal y como dice la Constitución,


por provincias limítrofes con carácterísticas históricas, culturales y económicas comunes. Fruto de estas preautonomías, surgen los proyectos de Estatuto de Autonomía, aprobados posteriormente por las Cortes españolas. De este modo, entre 1979 y 1983 se aprueban los estatutos y surgen las actuales comunidades autónomas, que se asemejan a las regiones tradicionales de España. 11.2.1.2 Las competencias autonómicas Las comunidades autónomas españolas tienen un alto grado de autonomía y gestionan multitud de servicios, de modo que el sistema autonómico se asemeja a un sistema federal, altamente descentralizado. Inicialmente, se establecieron dos procedimientos para obtener la autonomía: -La vía rápida, contemplada en el artículo 151, que establecía el acceso inmediato a todas las competencias. En un primer momento esta vía estaba reservada para las llamadas ‘comunidades históricas’, que llegaron a redactar o aprobar estatutos de autonomía durante la II República (Galicia, País Vasco y Cataluña), aunque también se acogieron a esta vía finalmente Andalucía, Navarra, Comunidad Valenciana y Canarias. -La vía lenta. A través del artículo 143 de la Constitución permitía el acceso solo a un número limitado de competencias. Al resto, irían accediendo más lentamente. Existe una serie de competencias exclusivas del Estado, como la emisión de moneda, las relaciones internacionales, la inmigración, el ejército, la justicia y la hacienda, los puertos y aeropuertos, el comercio exterior, el ferrocarril, los recursos hidráulicos o la política energética. Otras competencias han sido asumidas por las autonomías y existen algunas compartidas. 11.2.2 Las provincias La provincia, consagrada como principal división territorial desde 1833, se convirtió en la pieza constitutiva de las comunidades autónomas. Con la creación de las comunidades autónomas, tres provincias cambiaron su nombre (Oviedo pasó a ser Asturias; Santander, a Cantabria; y Logroño, a La Rioja). Hay 50 en total, más Ceuta y Melilla. Tuvieron importancia a la hora de iniciar el proceso autonómico, pero a día de hoy no cuentan con especial entidad política, más allá de la existencia de diputaciones provinciales. Las provincias son también las circunscripciones que se utilizan en las elecciones.


Existen, además, enclaves, que son territorios que pertenecen a una provincia pero que se encuentran físicamente en otra. El Condado de Treviño, localizado dentro de Álava pero perteneciente a Burgos, es el principal ejemplo. 11.2.3 Los municipios .Son la unidad más baja de la organización territorial, la unidad primaria. Gozan de personalidad jurídica y son administrados por los ayuntamientos, que se remontan a tiempos romanos y que se consolidaron en la mayoría de los casos en la Edad Media. En España, existen más de 8.000 municipios. 11.2.4 Otras entidades territoriales .Además de comunidades autónomas, provincias y municipios, existen otras demarcaciones de menor entidad. En el caso de Asturias y Galicia, las parroquias, que constituyen varias de ellas municipios. En algunas regiones, tienen mucha implantación histórica y cultural las comarcas. En Navarra existen las merindades; mientras que en Castilla, se mantienen las comunidades de villa y tierra. Las mancomunidades, que son agrupaciones de municipios o las áreas metropolitanas son otras entidades. En 2010, Cataluña trató de recuperar las antiguas veguerías, pero el Tribunal Constitucional paralizó la medida. 11.3 Organización política de España .A nivel político, España se rige por la Constitución de 1978 que es la norma suprema del Estado. Dicho texto establece que España es un Estado social y democrático de derecho. Las principales instituciones del Estado son: -La Corona. Ostenta la jefatura del Estado, que desde 2014 recae en Felipe VI. El rey ejerce de árbitro de la política y representa a España en el exterior, aunque no tiene poder político. -Las Cortes, compuestas por el Congreso de los Diputados y el Senado. Elaboran las leyes, controlan la acción del Gobierno y aprueban los presupuestos del Estado. Tienen la potestad de nombrar presidentes y destituirlos, a través de las mociones de censura. Se componen de diputados y senadores elegidos por elecciones. -El Gobierno. Se encarga de dirigir la política, gestionar los recursos y aplicar las leyes. Está formado por un presidente, elegido por el Congreso, y varios ministros, nombrados por el presidente. Presidente y ministros suelen reunirse una vez a la semana en el Consejo de Ministros. -Los tribunales de justicia, que juzgan a quienes


presuntamente incumplen la ley. Por encima de todos los tribunales se encuentra el Tribunal Supremo. De algunos asuntos concretos se encarga la Audiencia Nacional. Para los casos en los que se crea que se ha vulnerado la Constitución, existe el Tribunal Constitucional. El poder judicial en España está dirigido y gobernado por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). A nivel territorial, existen otras instituciones. – En cada comunidad autónoma, existe un Estatuto de Autonomía que es la norma máxima que regula su funcionamiento y que siempre debe estar ajustada a la Constitución. Cada autonomía tiene su propio Gobierno regional, sus propias Cortes regionales y su Tribunal Superior de Justicia. -En las provincias, existen diputaciones, que agrupan a los municipios y llevan a cabo iniciativas de menor relevancia. Los municipios de una provincia también pueden asociarse y crear mancomunidades. En cada provincias también existen comarcas, aunque su importancia es más histórica y cultural que política. -En cada municipio existe un ayuntamiento, que es el órgano de gobierno local, con competencias para tomar medidas en el ámbito de una localidad concreta. El gobierno municipal compone del alcalde y los concejales. 11.4 Los desequilibrios territoriales.
España es un país de enorme diversidad y de fuertes contrastes entre regiones: relieve, clima, vegetación, cultura, tradiciones… Además existe una serie de desigualdades entre regiones en asuntos socioeconómicos, políticos y naturales que conocemos como desequilibrios y que las políticas regionales tratan de reducir. En España, desde hace varios siglos, estos desequilibrios se han ido acentuando en favor de la periferia, Madrid y las islas y en contra de las zonas del interior. 11.4.1 Desequilibrios demográficos España cuenta con una densidad de población de aproximadamente 92 habitantes por kilómetro cuadrado, una cifra que enmascara enormes diferencias entre la periferia y el interior salvo Madrid. Las dos Castillas y Extremadura presentan cifras en torno a los 25 h/km2, mientras que Madrid cuenta con más de 800 h/km2. La causa de este fenómeno se halla en las migraciones interiores de las zonas rurales a las más urbanas e industrializadas, el conocido éxodo rural. Este fenómeno comenzó a ser importante en el Siglo XIX y se aceleró enormemente en los tiempos del


desarrollismo franquista de los años 50 y 60. De este modo, se ha configurado un sistema urbano muy desigual, con mucho peso de la periferia y de Madrid. 11.4.2 Desequilibrios económicos Los desequilibrios económicos, aunque han existido siempre, experimentan un enorme crecimiento en el Siglo XIX con la industrialización y la formación de tres focos principales: País Vasco, Cataluña y Madrid. Durante el desarrollismo, el desequilibrio continúa creciendo pese a los esfuerzos del régimen de Franco por crear nuevos polos industriales.Con el estallido de la crisis del petróleo, zonas fuertemente industrializadas sufrieron un importante declive, especialmente las del Cantábrico. A día de hoy, el acceso a las nuevas tecnologías, la disposición de servicios de alto nivel o la disponibilidad de mano de obra cualificada explican la aparición de nuevos desequilibrios. Para medir los desequilibrios económicos, se utilizan algunos indicadores.-El PIB. Es el total de producción del país. Tres comunidades autónomas abarcan más de la mitad del PIB nacional (Andalucía, Madrid y Cataluña). -La renta per cápita. Relaciona la producción con la población (PIB por habitante) y refleja más ajustadamente el grado de desarrollo de un territorio. Baleares, Madrid, Cataluña, Navarra y País Vasco presentan las cifras más altas, mientras que Andalucía, Extremadura, y Castilla-La Mancha, las más bajas. -La renta familiar disponible. Es la cantidad de dinero de la que disponen las familias después de hacer frente a los gastos imprescindibles. De nuevo Castilla-La Mancha, Andalucía y Extremadura presentan las cifras más bajas, en contraste con Navarra, Madrid, Cataluña, Baleares y País Vasco. Estos desequilibrios también se traducen en otros ámbitos, como la alta tecnología, la presencia de servicios, infraestructuras de transporte y de comunicaciones. 11.4.3 Desequilibrios sociales Los desequilibrios económicos conducen a desigualdades sociales que se traducen en fuertes diferencias en indicadores relacionados con el bienestar. Uno de los más significativos es el de la tasa de paro, un problema que afecta en mayor medida a las regiones del sur (Andalucía, Extremadura, Canarias y Castilla-La Mancha) que a las del norte, que suelen registrar los datos más bajos.


 En general, en los índices que miden el bienestar de las regiones teniendo en cuenta la dotación de equipamientos sanitarios, educativos, deportivos, culturales, el índice de renta y otros indicadores, apuntan en la misma dirección: Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha y otras regiones como Galicia presentan registros más bajos, mientras que Madrid, Cataluña, País Vasco y Navarra, entre otras, se encuentran en el extremo opuesto. En este aspecto destaca el llamado Índice de Desarrollo Humano (IDH). 11.5 La política regional La política regional es el conjunto de medidas puestas en marcha por los poderes públicos para corregir las desigualdades territoriales. Está destinada a las regiones más atrasadas a nivel socioeconómico. 11.5.1 La política regional de la Uníón Europea .La Uníón Europea trata de corregir las desigualdades entre regiones a través de la dotación de fondos económicos a las zonas más desfavorecidas. Pretende lograr una mayor cohesión económica y social entre todas sus zonas y atenuar el atraso de las zonas más desfavorecidas. Para ello, existen los llamados Fondos Estructurales. 11.5.1.1 Fondos estructurales .La Uníón Europea dispone de cinco Fondos Estructurales y de Inversión Europeos a través de los cuales canaliza la ayuda financiera a regiones desfavorecidas para lograr una mayor cohesión y reducir la desigualdad. Para su asignación, se establecen periodos de seis años y una serie de objetivos para cada país. Los cinco fondos existentes son los siguientes: -Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER): fomenta el desarrollo equilibrado en las distintas regiones de la UE. -Fondo Social Europeo (FSE): apoya proyectos relacionados con el empleo en toda Europa e invierte en el capital humano europeo (trabajadores, jóvenes y demandantes de empleo). -Fondo de Cohesión (FC): financia proyectos de transporte y medio ambiente en países cuya PIB per cápita sea menor que el 90% de la media de la UE. En 2014-2020, estos países son Bulgaria, República Checa, Chipre, Croacia, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Grecia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Polonia, Portugal y Rumanía. -Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER): se centra en la resolución de problemas específicos de las zonas rurales de la UE.


-Fondo Europeo Marítimo y de Pesca (FEMP): ayuda a los pescadores a practicar una pesca sostenible y a las comunidades costeras a diversificar sus economías, mejorando la calidad de vida en las zonas litorales europeas. En las últimas décadas, España ha sido un país muy beneficiado por estos fondos, ya que hasta las ampliaciones recientes, era uno de los países más atrasados, pero la entrada de nuevos países de este, con menor desarrollo socioeconómico, ha cambiado esta situación. Ahora España es uno de los contribuyentes a las arcas y no uno de los principales receptores. Andalucía, Comunidad Valenciana, Extremadura y Castilla y León han sido las regiones que más dinero han recibido. 11.5.2 La política regional en España .La política regional dentro de nuestro país tuvo su origen en la época de Franco. Se pusieron en marcha los pueblos de colonización e instalaciones de regadío y se impulsó la creación de nuevos polos de desarrollo industrial para tratar de luchar contra los desequilibrios. Actualmente, la política regional española se enmarca dentro de los planes de la Uníón Europea. Las comunidades autónomas gestionan estas políticas y establecen sus planes de inversión y objetivos. Dentro de España, además existen dos instrumentos de política regional: los incentivos regionales y el Fondo de Compensación Interterritorial. -Los incentivos regionales. Se trata de ayudas financieras del Estado para fomentar la actividad empresarial y orientar su localización hacia zonas previamente determinadas, para repartir más equitativamente las actividades productivas. Se establecen diferentes zonas según las necesidades y quedan reguladas en la Ley de Incentivos Regionales de 1985. -Fondos de Compensación Interterritorial. La Constitución establece la creación de un fondo para corregir desequilibrios entre regiones bajo el principio de solidaridad. De este modo, surgen estos fondos en 1980 que las Cortes reparten de acuerdo a criterios de desarrollo socioeconómico. Extremadura, Galicia, Andalucía, Castilla-La Mancha y Asturias han sido las regiones más beneficiadas. Los principios de este fondo aparecen recogidos en la LOFCA (Ley Orgánica de Financiación de Comunidades Autónomas) de 1980. 

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