Movimientos espaciales de la poblacion

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Los movimientos migratorios

1.1. Las migraciones interiores

En España, el éxodo rural hacia los núcleos urbanos empezó a finales del siglo XIX, en el momento en el que aparecieron las industrias en las ciudades y éstas precisaron mano de obra.

A partir de la PGM, la población emigró mayoritariamente hacia las capitales de provincia. Posteriormente se dirigió a las grandes ciudades como Madrid y Barcelona. En esta última, la Exposición Internacional de 1929 atrajo a un buen número de inmigrantes.

A partir de la década de los 40, se produjo otro éxodo rural motivado por la deficiente situación del campo español. Los campesinos emigraron hacia las grandes ciudades españolas.
Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia.  La mayoría de estos inmigrantes procedía de Castilla, Murcia, Galicia, Extremadura y Andalucía.

Los saldos migratorios más elevados se dieron a lo largo de 1961-1970, cuando la producción industrial alcanzó cifras considerables y las posibilidades de encontrar trabajo eran seguras.

El resultado de estas migraciones internas fue una distribución muy desigual de la población. Por eso, a pesar del crecimiento total de la población española, algunas provincias perdieron habitantes. La España interior fue la zona más afectada.

1.2. Las migraciones transcontinentales e internacionales

En 1853 la legislación española pasó a redactar disposiciones que favorecían la repoblación de nuestras tierras yermas al eliminar todos los obstáculos que se oponían a la salida de los españoles. Entonces empezó un ciclo emigratorio fuerte y constante.

Hacia Argelia se trasladaron miles de españoles en la segunda mitad del siglo XIX. Este destino era preferido por la rapidez y el precio económico del viaje, junto con la posibilidad de un fácil regreso, además de ser un paisaje agrícola mediterráneo. Muchos de los emigrantes regresaron a España años más tarde.

La corriente que se dirigía a América Latina empezó más tarde. Los principales destinos fueron Argentina, Brasil, Cuba, México, Venezuela y Uruguay. La mayoría de los emigrantes eran canarios, gallegos y asturianos, que procedían de áreas rurales deprimidas. En sus nuevos destinos encontraron una legislación que promovía la entrada de inmigrantes y facilidades para encontrar trabajo.

El hecho de que los emigrados fueran mayoritariamente hombres provocó déficit de hombres en algunas regiones, que influyó posteriormente en los índices de natalidad.

Este período de fuerte emigración se vio frenado en 1907 con la Ley de Emigración. Sin embargo, la fuerte corriente emigratoria hacia América Latina duró hasta la PGM.

Durante el siglo XX destacaron las emigraciones por motivos económicos y políticos tras la guerra civil española.

Francia había sido, desde el siglo anterior, un destino constante para la emigración española. Con el descenso de emigrantes hacia América Latina a partir de 1914, Francia se convirtió de nuevo en un destino por su proximidad y por la posibilidad de encontrar trabajo. El núcleo más numeroso de emigrantes lo constituyeron los levantinos.

La instauración de la dictadura franquista en 1939 obligó a muchas personas a exiliarse.

Posteriormente, en la década de los 60, los españoles emigraron a países europeos como Francia, Alemania y Suiza. Estos emigrantes procedían en su mayoría de Andalucía, Galicia, Valencia, Castilla y Extremadura.

1.3. Los movimientos espaciales en la actualidad

Aunque España ha sido un país con gran tradición emigratoria, desde hace algunos años ha pasado a ser receptor de un gran número de personas procedentes, sobre todo, de países europeos, sudamericanos y africanos.

Si en 1995 España recibió 20 000 extranjeros, en el 2000, se superaron los 330 000, y en 2007 los 920 000. Por tanto, se ha experimentado un ascenso espectacular de la inmigración de 1992 a 2008.

Los inmigrantes que residen en España, pueden clasificarse en tres grupos:

  • Los inmigrantes que obtienen la nacionalidad tras años de residencia.
  • Los que obtienen un permiso de residencia manteniendo la nacionalidad de origen.
  • Los inmigrantes sin papeles. Difíciles de cuantificar.

En 2008, la mayor parte de la población extranjera procedía de los países de la UE, especialmente de Rumanía, Reino Unido y Alemania. El segundo grupo lo componían los países de América del Sur, sobre todo Ecuador, Colombia y Bolivia. Un tercer grupo son los procedentes del Magreb y del África subsahariana, como Marruecos.

Las comunidades con mayor cantidad de residentes extranjeros son Cataluña, Madrid,  Valencia, Andalucía y las Islas Baleares.

Las actividades económicas que realizan los inmigrantes son muy variadas. El personal cualificado, diplomático o educativo suele proceder de países desarrollados. Los que provienen de países en vías de desarrollo se dedican principalmente a la agricultura, construcción, hostelería…

También destacamos los inmigrantes que provienen del norte de Europa, quienes buscan el buen clima de nuestras costas tras la jubilación.

Otro grupo son los refugiados políticos, perseguidos en sus países, que vienen buscando asilo y refugio.

Los inmigrantes sin papeles trabajan en la economía sumergida como jornaleros, peones de la construcción, servicio doméstico…

Movimientos pendulares:


son los que implican un desplazamiento por trabajo diario, de ocio o de fin de semana de un municipio a otro.

En la actualidad predomina este tipo de movimientos, que no pueden considerarse migraciones porque, aunque existe un desplazamiento de la población de un lugar a otro, en este caso no se produce un cambio de residencia.

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