La intervención humana y sus consecuencias geográficas
El desarrollo sostenible
En España, al igual que en el resto del mundo desarrollado, nunca como hasta ahora la actuación humana ha tenido tanta incidencia ambiental; sin embargo, últimamente se está generalizando la preocupación por el deterioro ambiental. Se aspira a una relación más armónica entre la sociedad y su entorno.
Llegado a su fin el mito del progreso indefinido, que se basó en el consumo indiscriminado de los recursos naturales, se aspira al uso de los bienes que la naturaleza nos ofrece asegurando su renovabilidad en beneficio de las generaciones futuras. Es lo que se conoce como desarrollo sostenible.
Los problemas del medio ambiente
El espacio geográfico presenta una fuerte degradación medioambiental, cuyos efectos son evidentes sobre el paisaje. Dos son los problemas que nos afectan: la contaminación y los producidos por el uso inadecuado del medio y la extracción de sus recursos.
La contaminación
Destacamos, en primer lugar, el problema de los residuos urbanos e industriales, las aguas residuales, la atmósfera y la contaminación de las aguas marinas.
La sobreexplotación de los recursos
Entre los problemas medioambientales derivados del uso o explotación de los recursos, podemos destacar:
- Actividades extractivas (minería): han dejado una huella imborrable sobre el paisaje.
- Actividades agrarias: los problemas medioambientales ocasionados por la agricultura han experimentado un progresivo aumento. A la deforestación, debemos añadir la alarmante erosión producida por el laboreo intensivo y por la utilización masiva de abonos y fertilizantes.
- Incendios forestales: son hoy día la principal causa de pérdida de bosque y monte y de agresión a la fauna. Más de la mitad de los incendios son causados por negligencia o provocados de forma intencionada.
- Concentración en el litoral: el litoral español ha sufrido un desarrollo urbanístico agresivo, especulativo y carente de la más elemental ordenación. Todo ello ha ocasionado el deterioro y la pérdida de sectores de playa, ha interferido la dinámica marina y, en definitiva, ha alterado un medio de gran valor en el que convergen atmósfera, litosfera e hidrosfera.
Medidas de protección del medio ambiente
Los procesos y los problemas anteriormente comentados repercuten de modo alarmante en la vida sobre la Tierra, a cuyo empobrecimiento asistimos a diario. Es absolutamente necesario conservar la biodiversidad, entendida como la preservación de la vida en todas sus formas. España, por su situación geográfica, dispone de una biodiversidad que se traduce en un patrimonio biológico de singular riqueza.
Medidas a nivel internacional
España participa de las grandes estrategias mundiales de conservación de la naturaleza, como el Convenio de Ramsar (1971) para la preservación de las zonas húmedas; más recientemente se ha adherido a la Cumbre de Río de Janeiro (1992) sobre biodiversidad. En el año 2002 tuvo lugar la Cumbre Mundial en Johannesburgo sobre Desarrollo Sostenible, donde se abordaron problemas clave del planeta: agua, energía, salud, agricultura y biodiversidad, asumiendo la responsabilidad colectiva de promover el desarrollo económico, social y medioambiental.
Medidas a nivel europeo y nacional
Las iniciativas y políticas medioambientales dentro de la Unión Europea son relativamente recientes. Habrá que esperar a la firma del Acta Única (1986) para que se recoja el compromiso por conseguir un medio ambiente mejor.
La protección de la naturaleza en España tiene su antecedente en la Ley de Parques Nacionales de 1916. No obstante, el mayor impulso ha procedido de la Ley de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y la Fauna Silvestre, de 1989.
Las dos figuras de protección más importantes son:
- Parques Nacionales: áreas protegidas que permiten conservar la riqueza de su flora y fauna, a menudo con ecosistemas casi vírgenes. Ejemplos: Picos de Europa, Ordesa y Monte Perdido, Cabañeros, Tablas de Daimiel, Doñana y Sierra Nevada.
- Parques Naturales: espacios con importantes valores ambientales que se deben conservar, aunque con mayor presencia de la acción humana. Ejemplos: Timanfaya, Laguna de Gallocanta, Ría de Pontevedra y Laguna Negra-Urbión.
Por comunidades, Andalucía es la que concentra la mayor superficie protegida de España debido a la variedad de ecosistemas y al impulso dado a la conservación por el Gobierno.
