Hidrografía de España: Vertientes, Cuencas y Regímenes Fluviales

1. Las vertientes hidrográficas españolas

Tras las precipitaciones, parte del agua caída vuelve a la atmósfera mediante la evaporación y evapotranspiración. El excedente de agua, llamado escorrentía, fluye a través de la red hidrográfica o red de drenaje. Esta última designa el territorio cuyas aguas vierten a un río principal directamente o a través de afluentes. Los límites entre cuencas son la divisoria de aguas, que coincide con las zonas de cambio de pendiente del terreno, normalmente cadenas montañosas. La red es la organización, la cuenca el territorio y la divisoria los límites.

Las vertientes hidrográficas son el conjunto de cuencas cuyas aguas vierten al mismo mar. En la Península Ibérica existen tres vertientes: vertiente cantábrica, atlántica y mediterránea. Se circunscribe a la Península, dado que Baleares y Canarias carecen de corrientes de agua permanentes. Las vertientes mantienen una clara relación con las costas; la longitud de estas se incluye en el estudio de las vertientes. El litoral peninsular alcanza los 4872 km de costa. Por mares o vertientes, la cantábrica se extiende por 1086 km, la atlántica por 1728 km y la mediterránea por 2058 km.

En las vertientes destaca la clara disimetría respecto a los ríos mediterráneos; esta distinción se salda con una relación 70-30 a favor del Atlántico. La principal causa de este desigual reparto es el basculamiento de la Meseta hacia el Oeste. La divisoria de aguas se establece en la línea de cumbres que comienza en el Estrecho de Gibraltar con la Penibética y enlaza con el Sistema Ibérico en tierras de Murcia y Albacete. El Sistema Ibérico conecta con la Cordillera Cantábrica en territorios burgaleses y cántabros. El Ebro compone la gran excepción a este sistema de divisorias, pues recorre tierras cantábricas y castellanas para desembocar en el Mediterráneo. Cada vertiente presenta unas características comunes:

  • A) Vertiente cantábrica: se extiende por las comunidades del País Vasco, Cantabria, Asturias y Galicia. Son ríos cortos y caudalosos. La escasa longitud la condiciona la proximidad de la Cordillera Cantábrica al mar. Tienen que salvar un gran desnivel. Son ríos con gran caudal y sin estiajes. La cuenca hidrográfica más importante es la formada por el Narcea-Nalón. Otros ríos importantes son el Bidasoa, Nervión, etc.
  • B) Vertiente Atlántica: abarca tierras gallegas y toda la fachada occidental andaluza. Recorren tierras de España y Portugal. Presentan entre sí notables diferencias en las cuencas y en el caudal:
    • La vertiente Atlántica Septentrional: con ríos cortos y caudalosos.
    • Los ríos de la Meseta: se adaptan a las condiciones del relieve y a la inclinación de esta, siendo largos y de pendiente muy suave: Duero, Tajo, Guadiana y Guadalquivir.
    • La vertiente Atlántica Meridional: comprende ríos cortos y de escaso caudal con poca pendiente, como el Odiel y el Guadalete.
  • C) La Vertiente Mediterránea: se extiende por las costas orientales de Andalucía y las comunidades de Murcia, Valencia y Cataluña. Conviene distinguir al Ebro del resto de los ríos. El Ebro es un río de gran longitud, con elevado caudal y régimen regular. Las demás corrientes fluviales mediterráneas son cortas, muy poco caudalosas y con grandes crecidas estacionales seguidas de fortísimos estiajes. La mayoría de estos ríos tienen una gran explotación en regadíos. Los principales ríos mediterráneos son el Guadalhorce, el Guadiaro y el Almanzora por Andalucía, el Segura, el Júcar, el Turia, el Llobregat y el Ter.

2. Los ríos y las cuencas hidrográficas

  • A) La cuenca Cantábrica: los límites de esta cuenca están marcados por los Pirineos, los Montes Vascos, la Cordillera Cantábrica y el Macizo Galaico. Las comunidades que abarca son el País Vasco, Cantabria, Asturias, parte de Galicia y tierras limítrofes de Castilla y León y Navarra.
  • B) La cuenca Norte: incluye la cuenca Miño-Sil y la de Galicia Norte. Sus límites están marcados por el Macizo Galaico-Leonés y la Cordillera Cantábrica. Abarca Galicia y algunos territorios de Asturias y Castilla y León. Los ríos de esta cuenca son caudalosos y no experimentan grandes crecidas ni estiajes.
  • C) Cuenca del Duero: sus límites son el Macizo Galaico-Leonés, la Cordillera Cantábrica, el Sistema Ibérico y el Sistema Central; engloba, pues, la Submeseta Norte. El Duero es un río poco caudaloso pues presenta un importante estiaje; los principales afluentes del Duero se sitúan en la margen derecha, lo que le convierte en el río más caudaloso de la península en términos absolutos.
  • D) Cuenca del Tajo: limita con el Sistema Ibérico, con el Sistema Central y los Montes de Toledo. Se reparte entre las comunidades de Castilla-La Mancha, Madrid y Extremadura, aunque nace en la comunidad de Aragón. El Tajo es el río más largo de la península. Es un río poco caudaloso con grandes estiajes y enormes crecidas que causan grandes inundaciones en Portugal. Sus afluentes más importantes proceden del Sistema Central.
  • E) Cuenca del Guadiana: se incluyen las del Guadiana, las del Tinto y el Odiel. Sus límites son los Montes de Toledo, el Sistema Ibérico y Sierra Morena. Se reparte entre Castilla-La Mancha, Extremadura y Andalucía. Los afluentes de la margen derecha proceden de los Montes de Toledo y por la izquierda de Sierra Morena. Sus estiajes son largos y pronunciados.
  • F) La cuenca del Guadalquivir: engloba otros ríos como el Guadalete. Limita con Sierra Morena, la Cordillera Subbética y la Cordillera Penibética. Abarca la comunidad andaluza y sus extremos alcanzan Murcia, Castilla-La Mancha y Extremadura. Es un río poco caudaloso, está sometido a fuertes evaporaciones y estiaje.
  • G) La cuenca Sur: abarca ríos mediterráneos andaluces como el Guadalhorce, que nacen en la vertiente sur de la Cordillera Penibética. Son ríos con escasa longitud, grandes pendientes y un caudal que es menor a medida que nos alejamos del Estrecho. Presenta un balance hídrico deficitario.
  • H) La cuenca del Segura: tiene como límite el Sistema Ibérico y la Subbética. Abarca tierras andaluzas, castellanomanchegas y murcianas. Esta cuenca también tiene un balance hídrico deficitario.
  • I) La cuenca del Júcar: aparte del Júcar, engloba al Turia y al Mijares. Su principal afluente es el Cabriel. El principal afluente del Turia es el Alfambra. Son ejemplos de ríos mediterráneos con balance hídrico deficitario.
  • J) La cuenca del Ebro: es el río más largo y caudaloso de España (dentro del territorio nacional), ocupa una de las dos grandes depresiones externas a la Meseta y está enmarcada por los Pirineos, el Sistema Ibérico y las Cordilleras Costero-Catalanas. Atraviesa las comunidades de Cantabria y Castilla y León. El Ebro es un río caudaloso pero con un caudal irregular, con fuertes estiajes a final de verano y crecidas primaverales provocadas por el deshielo.
  • K) Las cuencas del Pirineo Oriental: se localizan en Cataluña, entre los Pirineos y la Cordillera Costero-Catalana. Nacen el Fluviá, el Ter y el Llobregat. Se caracterizan por un fuerte estiaje y crecidas notables en otoño. Presentan balance hídrico deficitario.

3. Los regímenes fluviales

A) Factores físicos y antrópicos

Factores físicos

  • El clima: es el factor más influyente. Las aguas que transportan los ríos proceden de la escorrentía; existe una relación directa entre el total de precipitaciones que registra un clima, su estacionalidad y el caudal de sus ríos.
  • El relieve: condiciona el trazado de los cursos de agua y afecta al régimen fluvial de forma diversa. La topografía es responsable de la pendiente de un río y de la velocidad de sus aguas, de su fuerza erosiva y de su potencialidad para la producción de energía hidroeléctrica. También influye en el clima a través de la altura, propiciando la aparición de regímenes fluviales nivales.
  • El suelo: afecta al régimen hidrográfico. La vegetación evita el desplazamiento rápido de las aguas por las laderas y ralentiza el proceso de incorporación del agua de lluvia a los cauces.

Factores antrópicos

Su interferencia en los regímenes fluviales deriva de una doble necesidad: la de regular las cuencas hidrográficas para disminuir los riesgos de inundaciones y los efectos de las crecidas, y la de almacenar agua en embalses y presas de contención. Su retención en pantanos altera el régimen del río, cuyas aguas dejan de fluir conforme a las secuencias marcadas por la naturaleza para hacerlo conforme a la voluntad humana.

B) Los regímenes fluviales

El régimen fluvial es el comportamiento del caudal medio de un río a lo largo del año, es decir, el modo habitual de fluencia de sus aguas. Los regímenes fluviales se clasifican atendiendo a la procedencia de sus aguas:

  • Régimen pluvial: el agua procede directamente de la lluvia.
  • Régimen nival: las aguas proceden de la fusión de las nieves.
  • Regímenes mixtos: existen situaciones intermedias según predomine la nieve (nivopluvial) o el agua (pluvionival).

Tipos de regímenes pluviales en España

  • Régimen pluvial oceánico: abundancia de aguas durante todo el año y ausencia de grandes crecidas o estiajes. Pertenecen a este los ríos cántabros y gallegos.
  • Régimen pluvial subtropical o mediterráneo-continental: propio de las tierras del interior (España seca), donde las precipitaciones anuales son reducidas, están mal distribuidas en el tiempo y presentan una sequía estival muy pronunciada, acrecentada por las elevadas temperaturas.
  • Régimen pluvial mediterráneo: se caracteriza por las inflexiones que muestra su gráfica. Registra un máximo principal en otoño y otro secundario a finales de invierno-primavera, destacando un mínimo estival menos acusado en duración e intensidad que en el régimen mediterráneo continental.
  • Régimen nival: se limita a las cumbres centrales pirenaicas con una estación de aguas muy alta a finales de primavera y verano, y un prolongado estiaje durante los meses en los que las temperaturas son lo suficientemente bajas como para impedir la fusión de las nieves. En las restantes cumbres montañosas donde se retiene la nieve durante varios meses, surgen los regímenes nivopluvial y pluvialnival.

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