Caracterización de las unidades morfoestructurales del relieve español
Configuración general del relieve español peninsular: Rasgos básicos
La Península Ibérica se localiza en el hemisferio norte, dentro de la zona templada, lo que influye directamente en su clima y en la inclinación con la que inciden los rayos solares. España se sitúa muy cerca de África, con apenas 14 km de distancia desde el Estrecho de Gibraltar. Su situación estratégica entre Europa y África hace que reciba influencias tanto atlánticas como mediterráneas y africanas. Además, su posición entre placas tectónicas hace frecuentes los terremotos, aunque generalmente de poca magnitud en la zona sur.
El relieve, entendido como el conjunto de formas de la superficie terrestre, se organiza en unidades morfoestructurales que resultan de la combinación entre la estructura geológica (dependiente de las fuerzas internas y del tipo de rocas) y el modelado (producido por los agentes externos). El relieve peninsular se caracteriza por:
- Forma maciza: Debido a su gran anchura de oeste a este (1.094 km) y a sus costas rectilíneas que limitan la penetración marina.
- Altitud media elevada: De unos 660 m, debido a la presencia de altas cordilleras y a la extensa Meseta Central.
- Disposición periférica: El relieve montañoso en torno a la Meseta frena la influencia marítima y acentúa los contrastes entre el interior y el litoral.
Grandes unidades del relieve español peninsular
En la Península Ibérica existen cuatro grandes unidades de relieve:
- Zócalos: Formados en la Era Primaria con rocas como granito y pizarra. Se encuentran en el oeste y pueden fracturarse en bloques elevados y hundidos.
- Macizos antiguos: Formados en la Era Terciaria al rejuvenecer antiguos zócalos. Ejemplos son el Sistema Central, los Montes de Toledo y el Macizo Galaico, con formas suaves y materiales paleozoicos.
- Cordilleras de plegamiento: Formadas en la Era Terciaria al elevarse materiales calizos del fondo marino. Son montañas jóvenes, con pendientes fuertes y formas abruptas. Se distinguen:
- Cordilleras intermedias: Sierra Morena, parte de la Cantábrica y Sistema Ibérico.
- Cordilleras alpinas: Pirineos y Béticas.
- Depresiones o cuencas sedimentarias: Surgieron al hundirse zonas que se rellenaron con sedimentos de la Era Terciaria. Pueden ser interiores (Duero, Tajo y Guadiana) o exteriores (Ebro y Guadalquivir).
Estructuras del relieve interiores: La Meseta y los relieves de borde
Origen y características de la Meseta
La Meseta se encuentra rodeada por diversas formaciones montañosas como el Macizo Galaico, la Cordillera Cantábrica, el Sistema Ibérico y Sierra Morena, además de estar limitada por las grandes depresiones exteriores del Ebro y el Guadalquivir. Se trata de una llanura elevada y suavemente ondulada que se formó a partir del antiguo Macizo Hespérico durante la Era Primaria.
La Meseta se divide en tres sectores principales:
- El antiguo zócalo: Ubicado al oeste, constituye la base estructural.
- Las sierras interiores: Donde destacan los Montes de Toledo y el Sistema Central.
- Las cuencas sedimentarias: Por donde discurren ríos como el Duero, el Tajo y el Guadiana.
Los rebordes de la Meseta comprenden el Macizo Galaico (antiguo zócalo rejuvenecido en la Era Terciaria, de baja altitud y formas redondeadas), la Cordillera Cantábrica (con relieve apalachense en el oeste y jurásico calizo en el este) y el Sistema Ibérico (materiales sedimentarios divididos por la depresión de Calatayud). Finalmente, Sierra Morena actúa como un escalón estructural que separa la Meseta de la depresión del Guadalquivir.
Dominio litológico y modelado
El área silícea está formada por rocas muy antiguas (Precámbrico y Era Primaria) localizadas en el oeste peninsular, el Sistema Ibérico y la Cordillera Costero-Catalana. Su roca dominante es el granito (magmática plutónica), muy dura y resistente. El relieve que genera se denomina paisaje berrocal. En alta montaña, el granito crea crestas abruptas; en zonas bajas, las diaclasas originan domos y berrocales, cuya acumulación produce un caos granítico.
El dominio arcilloso está formado por materiales sedimentarios blandos que se disuelven con facilidad, dando lugar a un relieve de cárcavas (badlands) con aristas pronunciadas. En estas zonas aparecen las campiñas, llanuras suavemente onduladas recorridas por ríos.
Unidades exteriores y relieve insular
Sistemas montañosos y archipiélagos
Las cordilleras exteriores surgieron en la Era Terciaria por el levantamiento alpino:
- Pirineos: Conectan la península con el macizo de Aquitania; presentan relieves elevados.
- Montes Vascos: Prolongación de los Pirineos con menor altitud.
- Cordillera Costero-Catalana: Separada de los Pirineos por una zona volcánica, se divide en una zona costera baja y una interior más elevada (ej. Montserrat).
- Cordillera Bética: La más alta de la península. Se divide en el Penibético (origen en el macizo bético) y el Subbético (materiales blandos plegados).
En cuanto al relieve insular:
- Baleares: En Mallorca destaca la Sierra de Tramuntana y la del Levante; Menorca presenta llanuras y costas variadas.
- Canarias: De origen volcánico, destacan conos, calderas, malpaíses, diques, roques y playas de arena negra. Fuerteventura y Lanzarote son las islas más llanas.
Modelado y composición de los materiales
El modelado depende de la dureza de los materiales:
- Depresiones: Suelos arcillosos y yesosos forman campiñas, mientras las calizas generan páramos y cerros testigo.
- Cordilleras: Materiales duros (paleozoicos/calizos) crean relieves abruptos y picos. Materiales blandos (margas) dan lugar a hoyas y depresiones.
- Relieve insular: En Baleares predominan calizas y arcillas. En Canarias, el basalto volcánico crea barrancos profundos, calderas y malpaíses.
