Como influye el clima en los ríos

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1. LOS FACTORES TERMODINÁMICOS DEL CLIMA

Los factores termodinámicos del clima son los centros de acción, las masas de aire, los frentes y el jet stream.

Los centros de acción

A las áreas de altas y bajas presiones las denominamos centros de acción. La presión atmosférica es lo que pesa el aire. Para medir la presión del aire utilizamos el barómetro, y como unidad de medida, el milibar (1 mb = 1 kg). La presión normal a nivel del mar es de 1.013 hPa (mb).

Para visualizar gráficamente los centros de acción utilizamos mapas de isobaras, en los que se dibujan mediante líneas imaginarias que unen puntos de igual presión. Los anticiclones y las borrascas.

Entre los centros de acción que afectan a España están:

– El anticiclón de las Azores.

– El anticiclón escandinavo.

Masas de aire

Llamamos masas de aire a aquel volumen de aire que presenta una extensión de miles de kilómetros cuadrados y que ha adquirido unas carácterísticas de temperatura y humedad homogéneas que tienden a mantenerse cuando se desplaza.

Cuando dos masas de aire de carácterísticas diferentes entran en contacto, apenas se mezclan y entre ellas se forma un límite muy definido, llamado frente.

Según la latitud y la superficie donde se configuren las masas de aire (océanos o continentes), así serán sus carácterísticas. Por tanto, podemos clasificarlas de la siguiente manera:

– En función de su latitud pueden ser árticas, polares o tropicales.

– En función de la superficie pueden ser continentales o marítimas.

Frentes

Cuando dos masas de aire de carácterísticas diferentes entran en contacto no se produce una mezcla de ambas, sino que se crea una línea de separación entre ellas a la que llamamos frente.

Al frente que separa las masas polares de las tropicales lo denominamos frente polar. Normalmente aparece representado en los mapas del tiempo como una sucesión de frentes fríos y cálidos, también llamados familia de borrascas, cuya dirección general de desplazamiento es oeste – este.

Los frentes cálidos se representan en los mapas con una línea (en ocasiones roja) con semicírculos; los frentes fríos, mediante una línea (azul) con triángulos.


La circulación en altura: el jet stream, corriente en chorro o chorro polar

La diferencia de altura entre la troposfera polar y la troposfera tropical genera un escalón que induce la aceleración de los vientos. En altura, estos fuertes vientos se concentran en una franja muy estrecha y presentan variaciones en su disposición y velocidad, con la siguiente evolución:

– Inicialmente, la corriente discurre de oeste a este en el sentido de los paralelos.

– Con el tiempo, las pequeñas ondulaciones se van haciendo mayores, hasta formar una circulación en meandro.

– Si estos meandros terminan cerrándose, generan borrascas y anticiclones.

La corriente en chorro jet stream suele aparecer representada en los mapas de altura (en torno a los 9.000 m de altitud). En cambio, en los mapas de superficie no aparece; sin embargo, podemos hacernos una idea aproximada de su situación al observar la línea de borrascas que forman el frente polar, ya que este es un reflejo en superficie del jet stream que discurre en altura.

La posición de la corriente en chorro y el frente polar varía a lo largo del año. En invierno se sitúa más al sur, afectando a la península ibérica, mientras que en verano se retira hacia latitudes más septentrionales.

2. LOS ELEMENTOS DEL CLIMA

La temperatura del aire

La temperatura del aire puede definirse como el grado de calor que este posee. Se mide mediante el termómetro, y como unidad empleamos el grado centígrado (ºC).

Sobre la temperatura del aire influye la insolación.

No obstante, las diferencias entre el interior peninsular y el litoral y los archipiélagos se muestran más claramente al estudiar la amplitud térmica anual, es decir, la diferencia existente entre las temperaturas medias del mes más cálido y del mes más frío.

La humedad atmosférica

La precipitación media anual de España está en torno a los 650 mm, pero existen grandes diferencias en su distribución. Los máximos (por encima de los 1.800 mm) se dan en Galicia y la costa cantábrica, así como en algunos sistemas montañosos. En el extremo contrario se sitúan algunas áreas del archipiélago canario (en torno a los 100 mm) y el sureste peninsular (con menos de 200 mm).

3.LOS DOMINIOS CLIMÁTICOS ESPAÑOLES

La influencia de los factores climáticos sobre los elementos del clima en España se manifiesta en la presencia de diferentes dominios: oceánico, mediterráneo, canario y de montaña.

3.1.  El dominio oceánico

Se caracteriza por unas temperaturas moderadas, una amplitud térmica reducida y unas precipitaciones abundantes que se reparten regularmente a lo largo del año. Afecta a las fachadas occidentales de los continentes. Incluye, por tanto, las tierras más septentrionales de la Península, desde Galicia hasta Navarra y el Prepirineo Aragónés.

La zona se caracteriza por una alta nubosidad, una baja insolación y un elevado grado de humedad, consecuencia directa del paso de las borrascas asociadas al frente polar y la proximidad al Atlántico.


El clima oceánico costero

Se da en las áreas más próximas al litoral. Incluye el sector atlántico gallego y la vertiente septentrional de la Cordillera Cantábrica.

Las temperaturas son suaves. Los veranos son frescos y cortos. Los inviernos son suaves y templados y no suelen registrarse temperaturas bajo cero. La amplitud térmica es reducida.

Las precipitaciones son abundantes y regulares, superiores a los 1.000 mm anuales porque hay precipitaciones durante todo el año.


El clima oceánico de interior

Es carácterístico de las regiones septentrionales alejadas del litoral, desde Ourense y el interior de Lugo, pasando por la vertiente meridional sur de la Cordillera Cantábrica hasta el interior del País Vasco, Navarra y el Prepirineo Aragónés y catalán.

Los contrastes térmicos son mayores.

Las precipitaciones son menos abundantes.

3.2. El dominio mediterráneo

Se localiza en las fachadas occidentales de los continentes a una latitud menor que la del clima oceánico. En España ocupa una gran extensión: todas las tierras peninsulares (salvo las zonas de montaña) al sur del área atlántica, Baleares, Ceuta y Melilla.

Carácterísticas:

– Las temperaturas presentan valores muy variados entre las zonas más próximas al litoral, de temperaturas suaves  y las zonas del interior, donde los contrastes térmicos invierno – verano son muy acusados.

– Las precipitaciones son escasas e irregulares. Su carácterística esencial es la aridez estival, consecuencia de la estabilidad generada por el anticiclón de las Azores, que afecta a esta regíón durante el verano.

– En este dominio se diferencian tres subtipos: marítimo, de interior y árido.


El clima mediterráneo continentalizado o de interior

El carácter macizo de la península impide que la influencia marina alcance el interior peninsular, que, además, está encerrado por una potente barrera montañosa.

Carácterísticas:


Elevada amplitud térmica anual que resulta de unos inviernos más fríos y unos veranos más calurosos que en la costa. Son frecuentes las heladas y las nieblas, especialmente en los valles del Duero y del Ebro. El régimen de precipitaciones es similar al mediterráneo marítimo: aridez estival y precipitaciones insuficientes. Los máximos se registran en las estaciones equinocciales (primavera y otoño). Comprende todo el interior peninsular (salvo las áreas de montaña): las dos submesetas, la depresión del Ebro y el interior de la depresión del Guadalquivir. Cada regíón presenta unos caracteres propios.

El clima mediterráneo árido


Se localiza en el sureste peninsular, desde el sur de Alicante hasta Almería y en la zona central del valle medio del Ebro. Es la regíón más seca de la Península. Las precipitaciones disminuyen de norte a sur. La aridez se prolonga durante nueve o más meses, y las lluvias son irregulares y de carácter torrencial asociadas a situaciones de gota fría.

Las temperaturas, con unas medias anuales altas se caracterizan por los inviernos muy templados y los veranos, largos y calurosos.

3.3. El clima canario

La influencia de factores climáticos como la posición de las islas Canarias en una latitud subtropical, próximas al continente africano y la especial configuración de su relieve determinan que el clima canario sea diferente.

– La posición subtropical de las islas. Durante gran parte del año el archipiélago canario se encuentra bajo la influencia del anticiclón de las Azores, los vientos alisios y la corriente fría de Canarias que provocan una situación de gran estabilidad atmosférica, con escasas e insuficientes precipitaciones.

– La proximidad al continente africano favorece la llegada de masas de aire sahariano, lo que genera, sobre todo en verano, un tiempo seco y caluroso, con temperaturas muy elevadas.

– La configuración del relieve juega un importante papel que determina la variación del clima con la altitud. Entre los 600 y los 1.200m se forma un piso bioclimático que proporciona humedad y favorece el desarrollo del bosque.

De esta manera se conforma un clima subtropical marítimo. A nivel del mar las temperaturas son altas a lo largo de todo el año. La amplitud térmica es muy reducida.

Las precipitaciones en las zonas bajas son escasas e irregulares.

3.4. El clima de montaña


La montaña introduce cambios, a veces muy significativos, en los caracteres de una zona, de manera que crea un tipo específico de clima, el de montaña. El factor modificador es la altitud, al que se suma la distinta exposición de las vertientes montañosas a los rayos solares (umbría y solana) y a los vientos (barlovento y sotavento).

En las zonas de montaña se produce un descenso de las temperaturas medias (6º por cada 1.000 m) y un aumento de las precipitaciones, que caen muchas veces en forma de nieve.


1. FACTORES CONDICIONANTES DE LA RED HIDROGRÁFICA

Las carácterísticas de la red hidrográfica (término que hace referencia a la disposición de las aguas superficiales, fundamentalmente ríos, sobre un espacio geográfico) española están condicionadas por la gran diversidad climática y el complejo relieve que conforma nuestro territorio. Junto a ellos, la litología, la vegetación y el ser humano contribuyen a definir los principales rasgos hidrográficos de España.

El clima

El clima determina el caudal y la regularidad de los ríos españoles, puesto que el agua que alimenta ríos, lagos y acuíferos proviene fundamentalmente de las precipitaciones.

De esta manera, la cuantía y la distribución de las precipitaciones son el factor climático más destacado. De él deriva la diferenciación entre:

– Una España húmeda, de ríos regulares y de caudal abundante en el área de clima atlántico.

– Una España seca, con ríos menos caudalosos e irregulares en la regíón de clima mediterráneo.

– Y la regíón mediterránea árida del sureste, con los ríos de caudal más pobre y con grandes estiajes.

Las temperaturas son el otro elemento que influye en la red hidrográfica. De ellas dependen las pérdidas por evaporación, que son máximas en verano en las regiones del interior y del sur, coincidiendo con el periodo de insuficientes precipitaciones.

El relieve

El relieve condiciona, en primer lugar, la disposición y la organización de la red fluvial. La basculación de la Península hacia el oeste explica la importante disimetría entre las vertientes atlántica y mediterránea.

Todos los grandes ríos, salvo el Ebro, a pesar de nacer más cerca del mar Mediterráneo discurren hacia el océano Atlántico, labrando extensas cuencas hidrográficas. La divisoria de aguas entre la vertiente atlántica y la mediterránea está definida por las cumbres del Sistema Ibérico y de las Béticas.

En segundo lugar, el relieve influye en la capacidad erosiva de los ríos, en su velocidad y en el volumen de las crecidas. Cuanto mayor es la pendiente del terreno, mayor es la capacidad erosiva de una corriente y la velocidad de sus aguas. Al contrario, en algunas zonas llanas de escasa pendiente las aguas apenas tienen movimiento, que da lugar a formaciones lacustres (lagos) de pequeñas dimensiones en el interior peninsular.

Por último, el relieve, a través del factor altitud, afecta también al régimen hidrográfico. Con la altitud aumentan las precipitaciones, que en las zonas de alta montaña caen en forma de nieve.


La litología

Los suelos condicionan las carácterísticas de la red hidrográfica a través de la distinta permeabilidad y resistencia a la erosión.

– La roca caliza, que es permeable y forma sumideros y surgencias.

– La roca silícea, que es muy poco permeable, lo que favorece que haya aquellos sectores muy diaclasados.

– Los roquedos arcillosos son muy impermeables y se caracterizan porque no hay erosión.

La vegetación

Favorece la humedad del suelo y el subsuelo y dificulta la erosión. Por eso, en un suelo desprovisto de vegetación, o con vegetación poco densa, las filtraciones de agua son menores, aumenta la evaporación y el agua de arroyada fluye más rápidamente erosionando y destruyendo el suelo.

La intervención humana

Las personas modificamos los caracteres de la red fluvial mediante la construcción de infraestructuras como embalses, presas o el trazado de canales y trasvases, que modifican y reducen el volumen de agua de los ríos.

2.EL RÉGIMEN FLUVIAL

El régimen fluvial es la evolución del caudal de una corriente a lo largo del año. Para poder analizar esta evolución se consideran unos determinados parámetros que son todos aquellos aspectos cuantificables con los que podemos valorar la cantidad de agua que fluye por un río.
Estos parámetros son el caudal, la irregularidad y las variaciones estacionales de ese caudal, y las crecidas y estiajes que pueda presentar el río.

El caudal

Es el volumen de agua que lleva un río por segundo en un lugar determinado.

3.TIPOS DE REGÍMenes FLUVIALES

Los regíMenes fluviales dependen básicamente del clima, concretamente de la cuantía y el tipo de las precipitaciones que alimentan los ríos. Desde este punto de vista, distinguimos tres tipos de regíMenes: los ríos de alimentación pluvial, nival y mixtos.

3.1. Ríos de régimen pluvial

El régimen pluvial es el más extendido en España. Está condicionado por las precipitaciones en forma de lluvia. Destacan el Miño y el Palancia.

3.2.Ríos de régimen nival

Los ríos de régimen nival son propios de zonas de montaña por encima de los 2.500 m de altitud. Se alimentan principalmente con el agua de las nieves retenidas durante el invierno.

En España es muy poco frecuente el régimen nival, se limita a los escasos ríos pirenaicos de alta montaña.

3.2.Ríos de régimen mixto

Los ríos de régimen mixto combinan ambos tipos de alimentación, nival y pluvial, nombrándose en primer lugar el tipo de precipitación que aporta más recursos.

– En el régimen nivo – pluvial predomina la alimentación nival. Destaca el Gállego.

– En el régimen pluvio – nival la alimentación dependiente de las lluvias prevalece sobre las precipitaciones en forma de nieve. Este régimen caracteriza algunas zonas de cabecera de los grandes ríos peninsulares, como el Duero y el Tajo.

4. LA RED FLUVIAL EN ESPAÑA

La red fluvial peninsular se estructura en tres vertientes hidrográficas (territorio formado por todas aquellas aguas que desembocan en un mismo mar u océano): la cantábrica, la atlántica y la mediterránea.

4.1.Las vertientes peninsulares: vertiente cantábrica

Reúne a los ríos que desembocan en el Cantábrico. Son ríos cortos, pues nacen en la Cordillera Cantábrica. En su recorrido excavan profundos valles para salvar los desniveles entre las montañas donde nacen y el mar, por lo que tienen una gran fuerza erosiva y un carácter torrencial que se aprovecha para producir electricidad.

Las elevadas y regulares precipitaciones de esta regíón de clima oceánico otorgan a estos ríos un caudal abundante y regular, con un régimen de alimentación pluvial y pluvio – nival. Destaca el Bidasoa.


4.2.Las vertientes peninsulares: vertiente atlántica

La vertiente atlántica es la más extensa de la Península. Agrupa los ríos gallegos y los grandes ríos de la Meseta y la depresión del Guadalquivir.

Los ríos gallegos

Son cortos y de caudal abundante y regular, como los ríos de la vertiente cantábrica, pero desembocan en el océano Atlántico. Destaca el Miño.

Los grandes colectores de la Meseta y la depresión del Guadalquivir

Los principales ríos atlánticos se caracterizan por su gran longitud: nacen en montañas alejadas de su desembocadura. Discurren por extensas llanuras marcadas por la aridez estival, que se traduce en un régimen irregular.

De norte a sur se localizan el Duero, el Tajo y el Guadiana y el río Guadalquivir.

4.3.Las vertientes peninsulares: vertiente mediterránea

La vertiente mediterránea se extiende, de norte a sur, desde Girona hasta Gibraltar. Salvo el Ebro, son cursos de pequeña o mediana longitud, cuencas reducidas y pronunciadas pendientes debido a la proximidad de los relieves montañosos a la costa.

El clima mediterráneo explica la pobreza del caudal de estos cursos fluviales y su gran irregularidad, con frecuentes crecidas y estiajes. Muchos de ellos son cursos intermitentes, torrentes o ramblas que solo en ocasiones llevan el agua de unas intensas precipitaciones, muchas veces con consecuencias catastróficas.

– El Ebro es una excepción en la vertiente mediterránea. Nace en la Cordillera Cantábrica, por lo que su cabecera es lluviosa; recorre la depresión del Ebro, donde la aridez se impone y, tras pasar el Sistema Costero – Catalán, desemboca en el mar Mediterráneo formando un delta con los materiales que arrastra. En consecuencia, es un río largo, de extensa cuenca y caudal destacado.

El régimen de alimentación del Ebro es pluvio – nival, con estiajes cortos y menor irregularidad que el resto de los ríos mediterráneos. Sus aguas se aprovechan tanto para la producción de energía hidroeléctrica como para un intenso regadío.

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