Evolución geológica de España
En un primer momento, España estuvo cubierta por el mar Tetis, que separaba dos placas: la placa eurosiberiana y la placa africana. Se distinguen cinco etapas principales:
1) Etapa arcaica
Del mar surgió una banda arqueada formada por pizarra y gneis. Ocupó casi toda Galicia y puntos del Sistema Central y Montes de Toledo; más tarde fue arrasada por la erosión y cubierta de nuevo por el mar.
2) Era primaria
En esta etapa tuvo lugar la orogenia herciniana. Surgieron cinco macizos formados por granito, pizarra, cuarcita y mármol. Al oeste, el macizo hespérico fue arrasado por la erosión en la era primaria y convertido en una meseta inclinada hacia el Mediterráneo. Al noroeste estaba el macizo de Aquitania, el Catalano-balear y el Ebro; al suroeste surgió el macizo bético-rifeño. Después fueron arrasados y convertidos en zócalos; esta zona se asocia con la España silícea.
3) Era secundaria
Fue un período de calma; dominó la erosión y la sedimentación marina y continental, aplanando el relieve. En esta etapa se alternaron periodos de transgresión y regresión marina.
4) Era terciaria
En este periodo tuvo lugar la orogenia alpina por el choque entre la placa africana y la placa euroasiática. Afectó a las zonas emergidas y a los sedimentos depositados con posterioridad: los materiales más antiguos, duros y rígidos, se fracturaron; unos bloques se elevaron y otros se hundieron. En la era terciaria se formaron las cordilleras alpinas, aprovechando los sedimentos depositados en la era secundaria. Se generaron también las depresiones prealpinas, paralelas a las nuevas cordilleras. La intensidad del movimiento orogénico afectó en varios sentidos a la meseta y al resto de los macizos; por ejemplo, el macizo de Aquitania quedó relacionado con la formación de los Pirineos.
5) Era cuaternaria
Al movimiento alpino le sucedió una fase de calma con erosión y sedimentación que retocó el relieve. Se alternaron periodos glaciares e interglaciares: en los periodos glaciares se originó el modelado glaciar y en los periodos interglaciares surgieron las terrazas fluviales.
Las unidades del relieve español
El relieve peninsular
La Península presenta diversas unidades principales. A continuación se describen las más relevantes:
La Meseta
Ocupa la mayor parte de la península. Es una llanura elevada dividida en dos por el Sistema Central, y la submeseta sur está dividida en dos por los Montes de Toledo. Su origen está en la era primaria, con el movimiento herciniano. En la Meseta podemos distinguir varias zonas:
- Antiguo zócalo paleozoico: aparece en la zona occidental, donde la erosión deja al descubierto materiales silíceos. Presenta un relieve con formas onduladas.
- Sierras interiores: surgieron por la fractura de los materiales silíceos durante la orogenia alpina; elevaron el Sistema Central y los Montes de Toledo. Tienen formas redondeadas y cumbres planas; aparecen crestas, canchales, domos y torres. El Sistema Central es más alto y divide la Meseta en dos, y los Montes de Toledo dividen la submeseta sur.
- Cuencas sedimentarias interiores: son zonas del zócalo hundidas por el plegamiento alpino que se rellenaron con materiales blandos como arcillas o arenas y, encima, otros más duros. La erosión dio lugar a páramos, campiñas y cuestas.
Los rebordes montañosos de la Meseta
Se formaron en la era terciaria por el plegamiento alpino. Entre ellos destacan:
- Macizo Galaico-Leonés: de origen paleozoico y elevado en la era terciaria; tiene formas redondeadas, numerosas fallas y materiales silíceos muy antiguos.
- Cordillera Cantábrica: se elevó con la orogenia alpina. Presenta dos sectores: el macizo asturiano en la zona occidental, de carácter silíceo, y la montaña cantábrica al este, con materiales secundarios.
- Sistema Ibérico: se elevó por el plegamiento alpino; fracturó y deformó materiales, dominando los materiales calizos.
- Sierra Morena: actúa como un gran escalón que separa la depresión del Guadalquivir y la Meseta, dificultando las comunicaciones entre ambas. Desde el norte no tiene gran altura, pero desde el sur sí destaca.
Las depresiones exteriores
Se formaron en la era terciaria junto a las cordilleras alpinas y luego fueron rellenadas de materiales terciarios, sobre todo arcillas. Tienen una disposición litoraldependiente al no haber recibido movimientos orogénicos posteriores. Entre ellas:
- Depresión del Ebro: rodeada por los Pirineos, la cordillera costero-catalana y el Sistema Ibérico; corresponde al macizo del Ebro, que se hundió durante el movimiento alpino.
- Depresión del Guadalquivir: rodeada por las cordilleras Béticas y Sierra Morena; recibe la influencia del Atlántico.
Las cordilleras exteriores
Se formaron con el plegamiento alpino durante la era terciaria, al plegarse los materiales depositados en la era secundaria en las fosas bética y primitiva. Entre ellas destacan:
- Pirineos: se sitúan en el istmo que une la Península al resto de Europa.
- Cordillera Costero-Catalana: se extiende paralelo a la costa mediterránea frente a la depresión del Ebro; presenta en su parte norte materiales paleozoicos levantados por la orogenia alpina, y en su parte sur materiales calizos y arcillosos dispuestos en dos alineaciones.
- Cordilleras Béticas: se extienden desde Cádiz hasta Alicante y se prolongan bajo el mar hasta aparecer en las Baleares. Están formadas por la cordillera Penibética, la cordillera Subbética y la depresión intrabética.
Observación final: la historia geológica de la Península Ibérica combina fases de construcción orogénica (eral herciniana y orogenia alpina), fases de calma con sedimentación (era secundaria) y episodios recientes de modelado por glaciaciones y erosión quaternaria. Estas fases han dado lugar a la diversidad de macizos, mesetas, cordilleras y depresiones que hoy caracterizan el relieve español.
