Crisis y Reconversión Industrial entre 1975 y 1985
La crisis de la industria de 1973 tuvo causas externas e internas. Las causas externas fueron el encarecimiento de los precios del petróleo (que fue muy grave para España debido a su dependencia energética), la mundialización de la economía, la emergencia de nuevos países industriales y la Tercera Revolución Industrial. Las causas internas incluyeron la dependencia tecnológica, el endeudamiento y los desequilibrios entre sus sectores productivos y espaciales.
La política económica de Adolfo Suárez creó nuevas expectativas para superar la crisis económica e industrial de los años 80. La respuesta a la crisis fue la reestructuración de la industria, adoptándose en 1984 una doble dirección: la reconversión de los sectores industriales más afectados y la reindustrialización.
La reconversión industrial se llevó a cabo en sectores maduros de la industria. Se pretendía racionalizar la producción adaptando la oferta y la demanda, sanear las finanzas, modernizar la industria y adoptar nuevos sistemas de gestión.
Sectores principales en los que se aplicó la política de reconversión industrial:
- Reconversión de la industria metalúrgica: El consumo de hierro nacional se redujo por tres razones: caída de la demanda, competencia de nuevos materiales y competencia de otros países. Esto obligó al cierre de Altos Hornos del Mediterráneo y de Vizcaya, que fueron sustituidos por acerías integrales y de aceros especiales. En el caso del cobre, las minas cerraron.
- Reconversión de la industria textil y del cuero: En el sector textil hubo un descenso del consumo privado y una fuerte competencia. La reconversión consistió en mejorar las estructuras empresariales, la tecnología, el diseño y la calidad.
- Reconversión de la industria del automóvil: Se vio afectado por la crisis tanto en el proceso de fabricación como en la calidad. En la fabricación se tendió a la robotización y, en cuanto a la calidad, destacó la importancia de la introducción de nuevas tecnologías.
- Reconversión del sector químico: Requiere un gran consumo de energía, sobre todo petróleo. Por ello, la reconversión se basó en la necesidad de ahorro energético.
Estos procesos fueron eficaces, pero al llevarlos a la práctica desaparecieron muchos puestos de trabajo por las reducciones de plantilla. Además, se crearon las ZUR (Zonas de Urgente Reindustrialización), que pretendían recomponer el tejido industrial con la modernización tecnológica y la implantación de nuevas actividades de futuro, aunque no dieron muchos resultados.
En 1991 hubo una nueva reconversión industrial tras el ingreso de España en la Unión Europea. Sus objetivos generales estuvieron encaminados a resolver los problemas estructurales de las industrias y corregir los desequilibrios regionales. La política comunitaria incorporó un conjunto de medidas promoviendo programas de I+D, inversiones en formación de mano de obra y métodos de gestión. Además, se pretendió el fomento de la cooperación internacional para el desarrollo de proyectos transnacionales, innovación y ayuda a Pequeñas y Medianas Empresas (PYMES) y centros de investigación. A partir de la integración europea, se intensificaron el desarme arancelario, las subvenciones para incentivar sectores en crisis y el desarrollo de programas de ayuda a las PYMES.
La Industria Española en la Actualidad
En la actualidad, existen diversas deficiencias en el sector industrial:
- Desigualdades regionales.
- Insuficiente inversión.
- Tamaño reducido de las industrias, lo que dificulta la adquisición de tecnologías.
- Reducido gasto en I+D (Investigación y Desarrollo).
- Racionalización inadecuada del sector público.
- Antigüedad de las instalaciones.
- Insuficiencia de materias primas y fuentes de energía.
En 1995 se creó la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), facilitando la gestión del sector público empresarial. Se plantean nuevas pautas dirigidas a la planificación de cada territorio, valorando sus propias posibilidades de desarrollo, donde las pequeñas empresas tienen mayor capacidad de generar empleo. Este desarrollo endógeno está basado en PYMES apoyadas por Comunidades Autónomas y Ayuntamientos.
Hoy en día, las empresas dirigen sus esfuerzos a incrementar la productividad, mejorar la tecnología y la formación de los trabajadores. En España se ha puesto en marcha el Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica (I+D+i), contando con el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), que promueve la innovación de las empresas españolas.
Características de la producción industrial en España:
- Distribución de beneficios: Los mayores beneficios se dan en Cataluña, Valencia, País Vasco y Madrid; los menores en Islas Baleares, Extremadura y La Rioja.
- Incremento de producción: Destacan las industrias de informática y electrónica. Otras industrias han reducido su producción debido a la competencia de los NIPs (Nuevos Países Industrializados).
- Exportaciones: Mayor número en industrias de vehículos de transporte, químicos, material de automoción y agroalimentarios.
- Dependencia y propiedad: Ha habido un incremento de la dependencia de la inversión extranjera y una tendencia a la privatización de fábricas y empresas que pertenecían al Estado.
Distribución de la industria española actual:
Presenta los siguientes rasgos: se concentra en áreas urbanas con polígonos industriales, en zonas bien comunicadas donde el precio del suelo es más asequible. También existen parques tecnológicos y científicos en determinados lugares, con empresas de alta tecnología y sectores innovadores.
Entre las áreas desarrolladas y de reciente expansión están Madrid, Cataluña, Valencia, Zaragoza y algunas zonas del País Vasco. Las zonas en declive incluyen Asturias, Cantabria y partes del País Vasco, mientras que las escasamente industrializadas son las del interior peninsular y las zonas insulares.
