La industria española entre 1855 y 1975
El lento inicio de la industrialización
- España contaba con malas dotaciones de materias primas y productos energéticos básicos.
- La inversión industrial fue insuficiente.
- La demanda de productos industriales era limitada.
- El atraso tecnológico era considerable.
- La situación exterior era desfavorable.
- La política industrial fue inadecuada, pues el proteccionismo desincentivó su modernización técnica.
El crecimiento del primer tercio del siglo XX
- Creció la minería nacional (carbón).
- Aumentó la inversión industrial.
- Se incrementó la demanda de productos industriales debido al impulso de las obras públicas.
- Se incorporaron los avances técnicos de la Segunda Revolución Industrial.
- La política proteccionista eliminó la competencia exterior.
El estancamiento durante la guerra y la posguerra
Este periodo se caracterizó por la destrucción de las industrias y, durante la posguerra, por la adopción de la política autárquica basada en la autosuficiencia y en la restricción de importaciones.
El desarrollo industrial (1960-1975)
Se abandonó la autarquía y la industria pudo importar las materias primas, maquinaria y capitales necesarios, comenzando entonces un gran desarrollo industrial.
Sus principales causas fueron:
- Aumentó la inversión en la industria, pues la expansión de la economía mundial atrajo a empresas multinacionales.
- Creció la demanda de productos industriales al elevarse el nivel de vida de la población.
- Se incorporaron mejoras técnicas procedentes del exterior.
- El bajo precio de la energía repercutía positivamente en los costes de producción.
- La política estatal impulsó a la industria a través de los Planes de Desarrollo.
La producción industrial
En la segunda mitad del siglo XIX, la Primera Revolución Industrial potenció el sector siderúrgico y el sector textil del algodón en Cataluña.
En el primer tercio del siglo XX y en la época franquista, la Segunda Revolución Industrial diversificó la producción, sobre todo en los sectores básicos y de consumo relacionados con ella:
- Los sectores básicos fueron impulsados por el Estado en la época franquista.
- Las industrias de bienes de consumo crecieron paralelamente al aumento del nivel de vida.
- Las industrias de bienes de equipo tuvieron escaso desarrollo debido al atraso tecnológico español.
La estructura industrial
El sistema de producción fue diverso: las pequeñas fábricas mantuvieron el sistema tradicional, mientras que las grandes adoptaron el sistema fordista.
El tamaño de las empresas era muy contrastado:
- Las pequeñas empresas, mayoritarias, se orientaron a la producción de bienes de consumo y muchas sobrevivieron solo por la política proteccionista.
- Las grandes empresas crecieron; la mayoría fueron empresas del INI (Instituto Nacional de Industria) de sectores básicos o filiales de empresas multinacionales.
El atraso tecnológico y la dependencia externa definieron desde el principio a la industria española:
- El atraso tecnológico: se vio favorecido por la política proteccionista que, al eliminar la competencia extranjera, no estimulaba la innovación.
- La dependencia externa era triple: tecnológica, ante la falta de tecnología propia; financiera, ante la insuficiencia de inversión nacional; y energética, ante la incapacidad del carbón y de los hidrocarburos nacionales de abastecer a la industria.
- La mano de obra industrial aumentó y se caracterizó por su escasa cualificación.
El resultado fue una industrialización con grandes limitaciones que colocó a la industria española en una posición semiperiférica en el contexto mundial.
La localización industrial
La industria se localiza en los espacios que ofrecen factores más ventajosos para alcanzar el máximo beneficio.
Factores clásicos de localización
- Proximidad a las materias primas y fuentes de energía.
- Mercado de consumo amplio.
- Mano de obra abundante y barata o bien cualificada.
- Sistemas de transportes eficaces para los productos.
- Capital o capacidad para atraerlo.
- Sectores de apoyo: servicios, buenas infraestructuras y equipamientos.
- Política industrial favorable a la implantación de fábricas.
Tendencia a la concentración industrial
Las industrias tendieron a concentrarse en grandes aglomeraciones urbano-industriales, donde podían beneficiarse de las economías externas derivadas de la aglomeración, como la proximidad a empresas auxiliares y complementarias.
Las áreas industriales
Primeras áreas industriales
a. La periferia peninsular y Madrid
- Las áreas de base extractiva: transformaban recursos voluminosos y se localizaban junto a yacimientos minerales para ahorrar gastos de transporte. Este fue el caso de la industria siderúrgica.
- Las áreas de base portuaria: se localizaron junto a ciertos puertos que aseguraban el aprovisionamiento o la salida de los productos.
- Las áreas urbano-industriales: surgieron en las ciudades que aportaban mercado de trabajo y de consumo, servicios y equipamientos, y junto a estaciones ferroviarias que facilitaban el transporte.
b. En el resto del territorio
Focos industriales dispersos.
Las áreas industriales entre 1900 y 1975
a. Consolidación de la hegemonía
Las regiones industriales existentes afianzaron su posición al concentrar un número creciente de industrias:
- Las regiones de la franja cantábrica.
- Las regiones mediterráneas.
- Madrid.
b. Difusión industrial en los años 60
Se inició una cierta difusión de la industria hacia espacios nuevos:
- Las periferias de las grandes aglomeraciones urbano-industriales recibieron industrias que buscaban suelo barato, localizándose en polígonos.
- Se crearon ejes industriales nacionales a lo largo de las principales vías de comunicación entre las regiones más industrializadas (ejes del Ebro y del Mediterráneo), y ejes industriales regionales como el del litoral gallego y el de Andalucía occidental.
- Surgieron enclaves industriales aislados en ciudades que instalaron industrias básicas o que fueron declaradas polos de promoción o desarrollo industrial.
c. El resto del territorio español
La industrialización fue escasa.
La política industrial de 1855-1975
a. El marco y los objetivos de la política industrial
El marco en el que se desarrolló la política industrial se caracterizó por:
- La política proteccionista, que libraba a la industria de la competencia externa imponiendo aranceles, pero desincentivaba su modernización técnica.
- La intervención estatal, manifestada en la creación de empresas públicas y el diseño de la política industrial.
Los objetivos fueron impulsar la industria y corregir su desigual reparto con los Planes de Desarrollo.
b. La promoción y la descongestión industrial
La promoción industrial en las zonas atrasadas se llevó a cabo mediante:
- Polos de promoción y desarrollo: seleccionaban ciertas ciudades en regiones atrasadas para promover una concentración industrial que actuase como motor del entorno. Recibían incentivos como subvenciones, créditos oficiales, desgravación fiscal y suelo barato.
- Polos de desarrollo industrial: se ubicaron en ciudades con cierta base industrial (A Coruña, Sevilla, Valladolid, Zaragoza).
- Polos de promoción: en áreas más deprimidas (Huelva y Burgos).
Los resultados fueron mediocres: las inversiones no alcanzaron las previsiones y el efecto dinamizador fue escaso. Solo se logró éxito en ciudades con mejor situación de partida.
Otras actuaciones incluyeron las Zonas o Polígonos de Preferente Localización Industrial y Grandes Áreas de Expansión Industrial.
La descongestión se promovió incentivando el traslado de industrias de grandes aglomeraciones a polígonos de descongestión industrial en áreas próximas.
La crisis y la reestructuración industrial (1975-1985)
La crisis industrial
- Causas externas: encarecimiento de la energía (crisis del petróleo de 1973), la Tercera Revolución Industrial con innovaciones que anticuaron el sistema anterior, nuevas exigencias de la demanda y la globalización.
- Causas internas: deficiencias de la industria española y la coyuntura histórica de la transición.
- Consecuencias: cierre de empresas, descenso de la producción, caída de beneficios, endeudamiento y aumento del paro.
La reestructuración industrial
Para atajar la crisis, se adoptaron políticas con dos vertientes:
1. La reconversión industrial
- Objetivo: actuar en un breve periodo sobre los sectores industriales en crisis.
- Actuaciones: ajustar la oferta a la demanda mediante cierres, reducciones de capacidad, regulaciones de plantilla (prejubilaciones) y modernización tecnológica.
- Sectores: sectores maduros como el siderometalúrgico, construcción naval, línea blanca, textil y calzado.
- Resultados: fuerte reducción del empleo y concentración en grandes empresas.
2. La reindustrialización
- Objetivo: diversificar la actividad económica y generar empleo para absorber a los parados de la reconversión.
- Actuación: creación de Zonas de Urgente Reindustrialización (ZUR). Las empresas recibían incentivos fiscales y financieros por instalarse y generar empleo viable.
- Áreas: Ferrol-Vigo, Asturias, Ría del Nervión, Barcelona, Madrid y Bahía de Cádiz.
- Resultados: positivos en inversión y diversificación, pero insuficientes en creación de empleo, beneficiando principalmente a grandes empresas y acentuando desequilibrios regionales.
