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-terciarización: proceso por el cual una sociedad modifica la estructura de su población activa, aumentando el número total y el porcentaje de activos en el sector terciario, en detrimento de los sectores primario y secundario.

-turismo: desplazamientos y actividades desarrollados por un tiempo limitado en lugares diferentes al de residencia y que tienen como objetivo el ocio o una actividad profesional. La actividad turística implica pasar una noche fuera del domicilio habitual.

-turismo rural: actividad recreativa por motivos culturales o de placer, que se realiza en los pueblos de interior, incluyendo alojamiento privado y actividades de ocio relacionadas con la naturaleza.

-comercio minorista: (o comercio detallista) es la actividad comercial en la que se compra a los mayoristas y se vende al consumidor.

-grandes superficies comerciales: instalaciones donde se agrupan centros comerciales, hipermercados e instalaciones de ocio  con amplios espacios de aparcamiento.

-hub: un aeropuerto hub actúa como un punto focal de las redes de tráfico aéreo para la coordinación de vuelos desde y hacia otros aeropuertos.

-tráfico de cabotaje: es el transporte de carga por mar entre puertos de un mismo país.ç

-touroperador: empresa mayorista de viajes que organiza diversos recorridos turísticos, sobre todo a nivel internacional, y facilita el viaje y la estancia al turista.

-estacionalidad turística: fuerte aumento del número de visitantes en los meses de verano y gran descenso en el resto del año.

-litoralización: es el proceso de sobredesarrollo costero provocado por la migración de la población hacia las costas y su dedicación a actividades asociadas a la presencia del mar.

-proceso de urbanización: concentración progresiva en la ciudad de la población y las actividades económicas, y difusión de estos procesos hacia el entorno inmediato a lo largo de los años.

-sistema urbano:
(o red urbana)
Es un conjunto de lugares urbanos de volumen demográfico y funcional diferente, que mantienen relaciones de complementariedad, dominio y dependencia entre sí.

-ensanche: modelo urbanístico que nace en el Siglo XIX y que planifica el espacio en forma ortogonal.

-casco histórico: (o centro histórico) es la parte central de la ciudad que se corresponde con las etapas preindustriales del crecimiento urbano 

-periferia urbana: área que rodea las grandes ciudades, a lo largo de las principales vías de acceso a estas, en la que el suelo está dedicado a diversos usos heterogéneos.

-trama urbana: manera en la que están ordenadas y agrupadas las construcciones de una ciudad. Se distingue entre trama cerrada y trama abierta.

-emplazamiento: el espacio físico concreto sobre el que se asienta la ciudad.

-plano urbano: disposición de las superficies construidas y libres de una ciudad. El plano urbano puede ser regular o irregular.

-higienismo: aplicado a las ciudades, es una corriente que aboga por mejorar las condiciones de salubridad de los entornos urbanos como forma de erradicar o prevenir enfermedades. Se centra en cuestiones relacionadas con el diseño urbano y en las infraestructuras de abastecimiento y de saneamiento de aguas, recogida de residuos…

-función urbana: es la actividad principal que define el modo de vida y la razón de ser de una ciudad. Puede ser comercial, industrial, militar, cultural…

-estructura urbana: configuración espacial de la ciudad, en la que se distinguen zonas de carácterísticas peculiares en función de una determinada morfología y funciones económicas, sociales y culturales 

-morfología urbana: (o paisaje urbano) es la forma de la ciudad, como resultado del emplazamiento, el plano, la trama, la tipología edificatoria y los distintos usos del suelo.

-metrópolis: ciudades caracterizadas por un fuerte crecimiento poblacional y económico que se transmite a otras localidades de menor tamaño dependientes de ella

-polo de desarrollo: ciudad en la que anteriormente se concentraron las inversiones de carácter industrial.


LA ESTRUCTURA URBANA.

La ciudad española tiene una estructura interna compleja y heterogénea, como resultado de un largo proceso de urbanización. En ella pueden identificarse una serie de unidades caracterizadas por una morfología, un predominio de actividades y usos carácterísticos: cascos históricos, barrios planificados burgueses y barrios obreros, y un espacio amplio y variado denominado periferia, en el que se encuentran barrios de extrarradio, núcleos suburbanos…

2.1 Los cascos históricos

Los cascos históricos son espacios construidos antes del inicio de la industrialización, por lo que en su interior hay una larga evolución, cuyo origen se remonta, con frecuencia, a la Edad Media. De esa etapa, se conservan: tanto edificios singulares (iglesias, castillos, murallas, palacios, etc.) como la propia trama urbana*.

El emplazamiento* de las ciudades

Las necesidades defensivas de las ciudades propiciaron la ocupación de distintos tipos de emplazamiento: lugares elevados (Gerona, Granada…), en la margen de un río o aprovechando un meandro (Zamora, Soria, Toledo…), uníón de varios ríos (Valladolid, Segovia).

Los efectos de la industrialización en los centros históricos


Con la llegada del crecimiento urbano causado por la industrialización, la mayoría de las murallas de las ciudades españolas fueron derribadas. Este crecimiento ocasiónó en la primera mitad del Siglo XX y en la mayoría de los centros históricos un proceso de deterioro y de sustitución social, que aceleró el envejecimiento de su población y provocó un relativo aislamiento.

Para combatir esta degradación de los centros históricos, a partir de los años sesenta se pusieron en marcha los primeros procesos de renovación urbana.

Las políticas de rehabilitación a partir de 1980

El abandono poblacional y la consiguiente degradación urbana sufrida por la mayoría de los centros históricos españoles produjeron una serie de problemas que agravaron todavía más su situación, entre los que destacan los siguientes:

Los centros históricos.

-Excesiva especialización en funciones terciarias, con el consiguiente desplazamiento de los usos residenciales.

– Cambio sociodemográfico, caracterizado por la pérdida de población y su rápido envejecimiento.

Para intentar solucionar estos problemas, se llevó a cabo un replanteamiento de la intervención pública para evitar la renovación simple de la trama urbana y promover una política de rehabilitación integrada que preservase las carácterísticas propias de estos espacios… La transformación actual se manifiesta en varios aspectos:

– En cuanto al plano, se han peatonalizado muchos de los cascos históricos y se han ajardinado sus plazas.

-En la edificación, se han concedido ayudas para rehabilitar viviendas y edificios históricos, dándoles un enfoque orientado al consumo (antiguos mercados se han convertido en centros comerciales, y conventos y hospicios en museos o centros culturales…).

– El éxito ha sido evidente en algunas ciudades como Vitoria, Salamanca, Córdoba…


Los barrios planificados burgueses y los barrios obreros


El crecimiento urbano debido a la industrialización y a la llegada masiva de población rural para trabajar en la industria hizo necesaria la expansión superficial de la mayoría de las ciudades. Esta expansión se produjo en forma de barrios planificados o ensanches y, posteriormente, en barrios obreros desordenados y mal planificados.

También fue necesario construir infraestructuras adecuadas a los nuevos sistemas de transporte, como los tranvías; es el caso de las llamadas grandes vías, que eran grandes avenidas que se abrían desde el casco histórico hacia la periferia.

Los barrios planificados burgueses: el ensanche y la ciudad jardín

Los barrios planificados fueron la respuesta al crecimiento de las ciudades a partir de la Revolución Industrial. En España se desarrollaron dos tipos de barrios planificados: el ensanche y la ciudad jardín.

-El ensanche tuvo mayor difusión que la ciudad jardín, porque se adaptaba mejor a los ideales de la época. Los ensanches, fueron construidos siguiendo el modelo del diseñado en Barcelona por Ildefonso Cerdá. Los ensanches se conformaron como espacios urbanos de calidad, ocupados preferentemente por la floreciente burguésía urbana. Los más importantes y de mejor calidad fueron los construidos en Barcelona, Madrid y Bilbao. Para su desarrollo se derribaron las murallas de muchas ciudades.

El ensanche burgués se caracteriza por un plano regular, dotado de todos los servicios higiénicos (alcantarillado, fuentes, zonas verdes). 

En la actualidad, es frecuente que en muchas ciudades los cascos históricos hayan cedido el papel de centro funcional a los ensanches (comercio cualificado, principales oficinas bancarias, instituciones públicas, etc.).

– Las ciudades jardín, tuvieron poco desarrollo en España. Estos modelos de urbanización surgieron por la influencia de la difusión de las ideas naturalistas e higienistas*, que se basaban en el acercamiento a la naturaleza y en su beneficio para la salud, y se extendieron rápidamente por gran parte de Europa.

Se trataba de barrios de viviendas unifamiliares con grandes zonas verdes, fuera de las áreas urbanas industriales y enlazados con la ciudad por tranvía o ferrocarril. En el caso de España, en la mayoría de los casos, el posterior desarrollo de las ciudades ha englobado dentro de su plano urbano*. Los ejemplos más desarrollados de ciudad jardín fueron los de Madrid, Bilbao, Málaga o Vitoria.

Los barrios obreros

La oleada inmigratoria que acompañó a la Revolución Industrial supuso un rápido incremento de la demanda de vivienda, satisfecha mediante la creación de nuevos barrios. Incluyen espacios marginales caracterizados por la falta de planificación previa que contrastan con otras zonas de diseño regular con tipologías constructivas muy diferentes: polígonos de protección oficial, barriadas de viviendas unifamiliares, etc.

Estos barrios o suburbios residenciales obreros, tuvieron una evolución y unas carácterísticas muy diferentes a los ensanches. Se caracterizaban por importantes carencias en los servicios más básicos y por una falta casi total de espacios abiertos ajardinados. En la actualidad, con el desarrollo del transporte por carretera, la industria ya no necesita instalarse cerca de las materias primas o de la mano de obra. 

La periferia


A partir de los años sesenta del Siglo XX, se dio el éxodo rural hacia las ciudades, lo que provocó un espectacular crecimiento urbano en casi todas las ciudades españolas. Por este motivo, se ampliaron los perímetros. Así, se fueron formando aglomeraciones metropolitanas, que son subsistemas constituidos por una serie de núcleos satélites que se expanden en relación con el dinamismo generado por una gran ciudad. Tuvo mayor importancia en las grandes ciudades, como Madrid, Barcelona o Bilbao.


LOS TAMAÑOS DE LAS CIUDADES Y LA JERARQUÍA URBANA

Los sistemas de ciudades se organizan de forma jerárquica, las ciudades con mayor peso demográfico suelen concentrar más funciones urbanas y de mayor rango, y establecen relaciones constantes con el resto de las ciudades del sistema.

Según la importancia de cada una de las ciudades dentro del sistema urbano español, es decir, según las funciones que desempeñan las distintas ciudades se establece la siguiente jerarquía funcional de ciudades:

-Metrópolis nacionales: Madrid y Barcelona forman la cúspide del sistema de ciudades español y se encuentran entre las más importantes de Europa. Ejercen su influencia sobre todo el territorio nacional y son los principales centros de decisiones empresariales, además de tener una gran diversificación económica y ser el centro de una densa red de transportes que les permite comunicarse de forma rápida con el resto del sistema urbano español y mundial.

-Metrópolis regionales: Valencia, Sevilla, Málaga, Bilbao y Zaragoza. Mantienen unos flujos intensos con las metrópolis nacionales. Dado que reúnen importantes industrias y servicios comerciales y financieros, ejercen su influencia sobre una extensa área de carácter regional.

-Submetrópolis regionales: Se contabilizan 22 áreas urbanas. Actúan como centros de servicios de sus provincias y de las áreas de influencia próximas. Algunos ejemplos: son Murcia, Alicante…

-Ciudades medias: mayoritariamente son capitales de provincia. Las funciones más carácterísticas son las comerciales y de servicios de ámbito provincial, aunque algunas de ellas pueden tener determinadas especializaciones industriales, portuarias o universitarias, que elevan su ámbito de influencia.

-Ciudades pequeñas: Tienen funciones muy reducidas y actúan como nodos de transporte en su comarca.

LA DISTRIBUCIÓN ESPACIAL: EJES URBANOS Y SUBSISTEMAS REGIONALES

La distribución espacial de las aglomeraciones urbanas españolas muestra una clara desigualdad entre el centro peninsular y las áreas costeras, debido a que en las zonas litorales se dan unas funciones económicas más abundantes y variadas que en los espacios del interior. Se observa un anillo de ciudades sobre la periferia peninsular, mientras que Madrid aparece rodeada por un espacio central poco urbanizado.

Junto a esa disimetría interior-costa, llama la atención la acumulación de núcleos muy poblados en torno a determinados ejes de carácter regional o suprarregional, destacan:

-El eje atlántico gallego, que se extiende desde Ferrol hasta Vigo, pasando por La Coruña, Santiago de Compostela y Pontevedra.

-El eje cantábrico. Abarca el espacio comprendido entre la regíón urbana central asturiana y Pamplona, Santander-Torrelavega y el conjunto de las ciudades vascas.

-El arco mediterráneo oriental se extiende por el espacio costero desde Gerona hasta Murcia-Cartagena.

-El Valle del Ebro. Une el eje cantábrico con el arco mediterráneo a través de un conjunto de ciudades como.

-El subsistema urbano andaluz, conformado por el eje litoral y el valle del Guadalquivir.


Friedrich Wilhelm Nietzsche es un filósofo del Siglo XIX, cuyo objetivo fue criticar la autosatisfacción de la cultura occidental por creerse conocedora de la verdad. Recibíó influencias del Romanticismo (idea del genio, de la creatividad, de las pasiones…) y transformó la voluntad de vivir de la que hablaba Schopenhauer en una voluntad de poder.

Nietzsche se encuadra en un momento en el que la confianza en la razón se resquebraja, ya que el progreso técnico no dió lugar al progreso moral supuesto y la Revolución Industrial derivó en una masa obrera empobrecida. 

Como hemos mencionado anteriormente, Nietzsche criticará a la cultura occidental y a la metafísica, ya que para él, el paso del mito al logos fue realmente el paso de un mito a otro mito. Para realizar esta crítica, el filósofo utilizará el método genealógico. Este método consiste en remontarse a nuestros antepasados, desde filósofos como Platón y Aristóteles, pasando por el cristianismo, Hume… Y es que, Nietzsche llega a la conclusión de que en nuestros orígenes no está el afán de saber , sino el miedo. Según el autor, las personas mediocres y débiles que no son capaces de enfrentarse al caos de la realidad (la cual no se conoce, sino que se experimenta) tienen la necesidad de crear otra donde todo es equilibrado y armonioso.

Para Nietzsche la realidad es el devenir, es caos, y no existen las ideas de la verdad, la justicia, el bien… Sino que cada uno tiene la suya, más bien, la única verdad es que estamos condenados a no conocerla. Para él, la metafísica no amplía nuestro conocimiento, pero nos permite adaptarnos a ella. 

Así, Nietzsche lanzará una profecía sobre el futuro de Occidente, y  será el Nihilismo (“nihil”, nada), y es que según el filósofo, llegará un momento en el que la cultura occidental no podrá salvarse tras haber depositado toda su confianza en una mentira y comprender que sus logos eran mitos. Frente a este Nihilismo pasivo, Nietzsche responde con un Nihilismo activo. Su propuesta consiste en que el ser humano con voluntad de poder fuerte debe destruir los viejos valores y crear otros nuevos basados en los instintos y las pasiones. 

Por último, para explicar el paso del Nihilismo pasivo al activo, el filósofo utiliza la metáfora de la triple metamorfosis: en primer lugar, nos encontramos con el camello, que se identifica con el ser débil, aquel que obedece y sigue los valores tradicionales. Este debe transformarse en león. Los fuertes están llamados a ser leones, son aquellos que perciben el cambio y deberán acabar con Dios, la razón, la democracia… Sin embargo, el león aún no es capaz de crear nuevos valores, ya que está dominado por la venganza. El niño es el último paso de la metamorfosis. Representa al ser libre que no lucha contra nada, sino que disfruta de su propia existencia. El niño nos lleva a un proyecto de futuro de Nietzsche, el “suprahumano”, aquél que es creador de valores y se caracteriza por ser ateo (solo cree en sí mismo), ama el riesgo, no se queja, no cree en la igualdad sino en la diferencia, obra desde el deseo y no desde la razón…


Friedrich Wilhelm Nietzsche es un filósofo del Siglo XIX, cuyo objetivo fue criticar la autosatisfacción de la cultura occidental por creerse conocedora de la verdad. Recibíó influencias del Romanticismo (idea del genio, de la creatividad, de las pasiones…) y transformó la voluntad de vivir de la que hablaba Schopenhauer en una voluntad de poder.

La religión sitúa sobre la razón y el mundo verdadero, un mundo sobrenatural. Dos losas para sepultar el instinto y el devenir.

La religión va unida al concepto de Dios y Dios representa una renuncia a la vida. El origen de las religiones y de los dioses es una gran dolencia de voluntad. Cuando el ser humano es incapaz de mandar sobre sí mismo, se vuelve creyente. No hay necesidad de Dios, sólo algunos lo necesitan Las mentes religiosas, prefieren la fe que la calma, las ficciones tranquilizadoras, a enfrentarse con la realidad, a convivir con la tragedia en el mundo. La religión más reconocida para Nietzsche es la pagana. El paganismo es politeísta, tiene muchos dioses. No infravalora lo humano ante lo divino. No niega la multiplicidad de impulsos vitales.

Los griegos divinizan todos los instintos humanos fundamentales y su calendario festivo celebra estas pasiones. 

Aunque las religiones paganas son más valoradas por Nietzsche, en realidad no confía en ninguna religión, proclama el privilegio de ser Dios uno mismo. El ateísmo es el instinto del hombre fuerte. La religión, el instinto débil. 

Las religiones más denostadas por Nietzsche son las monoteístas. El monoteísmo es el monopolio de Dios, una doctrina rígida que sólo permite un orden. Estas religiones son enemigas de la tierra, de la vida y las pasiones. Nos centramos en el cristianismo por ser la que más peso ha tenido en la cultura occidental. 

Será con el cristianismo cuando la moral de los esclavos se manifieste de forma clara en Occidente. El cristianismo es la religión de los débiles, de los malogrados, insatisfechos, oprimidos y mediocres de todo tipo. 

Para Nietzsche surge del instinto de protección y una vida que degenera, expresa una carencia, fisiología enfermiza, conocido como ideal ascético: humildad, carencia…Son los valores propios de una comunidad débil y decadente. 

El resentimiento y el odio cristiano se manifiestan en tres enemigos del alma:

  • Odio a este mundo: Todo el mundo quedó convertido en un valle de lágrimas. La vida en la Tierra, sudor y lágrimas es un mero tránsito hacia otra vida. El más allá se nos ofrece como un antimundo deseable y apetecible, pero solo alcanzable al precio de renunciar a vivir con plenitud, ejerciendo nuestra voluntad de poder.

  • Odio a la vida: el cristianismo propone como virtud reprimir la vitalidad,  anular los instintos, deseos y pasiones. El cristianismo califica de pecado todo lo que es instinto vital.

  • Odio al cuerpo: el cristianismo acrecentará esa devaluación que ya había señalado Platón convirtiéndola en aversión y fobia. El motivo: el cuerpo humano es poseedor de los instintos vitales, siendo el cristianismo que lo intenta suplantar. Todo lo que emana del cuerpo es sospechoso de pecado.

Cómo solución propone la muerte de Dios: esa muerte nos lleva a crear nuevos valores que proceden del instinto y no de la razón.


Friedrich Wilhelm Nietzsche es un filósofo del Siglo XIX, cuyo objetivo fue criticar la autosatisfacción de la cultura occidental por creerse conocedora de la verdad. Recibíó influencias del Romanticismo (idea del genio, de la creatividad, de las pasiones…) y transformó la voluntad de vivir de la que hablaba Schopenhauer en una voluntad de poder.

La democracia es un cristianismo sin Dios. Mantiene los mismos valores del cristianismo secularizado, sin necesidad de justificarlos en la idea de Dios. Sigue creyendo en unas reglas morales universales. Crea nuevos ídolos que reemplazan al viejo Dios, sigue siendo una moral de débiles, de la decadencia, de seres humanos domesticados. La democracia significa la no creencia en hombres superiores. 

  • Crítica a la igualdad: el concepto de igualdad es contrario al deseo de marcar diferencias que exige el carácter afirmativo de la voluntad de poder. La igualdad es sólo un interés particular de los inferiores; les interesa ocultarse en la masa para no mostrar sus carencias. Los superiores quieren ser distintos. La igualdad es el refugio de la mediocridad, el tonto gana igualándose al listo, el listo no. 

  • Crítica a la dignidad: la dignidad y la libertad no son ningún derecho de nacimiento, son una conquista. Sólo quien merece está dignidad, quién esté a la altura de las circunstancias, quien sea capaz de ser digno, tiene derecho a mantenerla;a quien no la merezca, a quien prefiere obedecer, no hay que darle ninguna dignidad, porque la dignidad no se da, se conquista. La sociedad democrática atribuye la dignidad humana a todos. La crítica de Nietzsche recuerda que no hay una naturaleza humana universal que otorgue al ser humano su dignidad, sino que ésta es algo que solo se puede alcanzar mediante trabajo  con uno mismo, mediante el impulso de la voluntad de poder. Que no lo consiga así, ni la poseerá ni tampoco hay que regalársela. 

El estilo de escritura de Nietzsche (filósofo de la maza) provoca que ideologías políticas contrapuestas utilicen su pensamiento como marco ideológico. 

Se le ha relacionado injustamente con el nacional-socialismo. 


Friedrich Wilhelm Nietzsche es un filósofo del Siglo XIX, cuyo objetivo fue criticar la autosatisfacción de la cultura occidental por creerse conocedora de la verdad. Recibíó influencias del Romanticismo (idea del genio, de la creatividad, de las pasiones…) y transformó la voluntad de vivir de la que hablaba Schopenhauer en una voluntad de poder.

El criterio para determinar el bien y el mal está en la voluntad de poder: lo bueno será lo que favorece la vida, lo malo será todo aquello que la degenera. 

La convicción que le permite a Nietzsche tanto criticar cómo proponer una alternativa a la cultura occidental (con una moral basada en la razón) se centra en la interrelación entre las nociones cruciales de voluntad de poder y vida. La voluntad de poder es la energía vital que nos lleva a actuar con el fin de autoafirmarnos. Es el entusiasmo que nos empuja a realizar determinadas acciones, la fuerza que nos lleva a crecer y a fortalecernos. Es potencia, ímpetu, brío. Es adquirir poder sobre uno mismo. La voluntad de poder aspirar a afirmar la vida, es un instinto de vida y cualquier ser vivo pretende crecer y superarse. La voluntad de poder tiene como objetivo la elevación de la vida, la potenciación de la pasión, la búsqueda del riesgo y del peligro como muestra de una enorme confianza en uno mismo. Nos encontramos con dos formas diferentes de afrontar la vida:

  • Vida ascendente= voluntad del poder fuerte= salud= placer como victoria.

  • Vida descendente= voluntad de poder débil= enfermedad= placer como reposo, bostezo.

La vida se convierte en el criterio para valorar las acciones humanas. Clasificamos la teoría de Nietzsche como vitalismo. Nietzsche utilizará una metáfora para expresar su modo de comprender la vida: la contraposición entre lo apolíneo y lo dionísiaco. 

  • Lo apolíneo es la racionalidad, el orden, la simetría…

  • Lo dionisíaco son los impulsos, la pasión o el desenfreno. 

Nietzsche cree que la vida se resuelve en una oposición en la que lo apolíneo trata de imponerse a lo dionísiaco y lo dionisíaco trastorna el poder de lo apolíneo. Aboga porque se reconozcan ambas tendencias, puesto que la vida se nutre y expresa en la trágica necesidad que tienen de ponerse mutuamente.  

La ética de Nietzsche no tiene nada que ver con lo que hasta ahora hemos respetado como moral. Es una ética natural, producto de la vida, de los instintos y no de la razón, tiene que ver con la salud. Su moral no proviene del yo consciente sino del cuerpo inconsciente. 

Según esto, Nietzsche distingue dos tipos de morales: una responde a una vida ascendente y la otra a una descendente, establecemos una jerarquía entre las morales que tiene que ver con las energías fisiológicas. Aquellas morales de una vida ascendente, las que permiten que la voluntad de poder se manifieste con toda su potencia, son superiores a las que obligan a una vida descendente, actitud negativa ante la vida.

  • Moral de señores: moral de las fuertes. Su criterio es aspirar a una constante superación personal, es por tanto una moral que tiene a la autenticidad.

  • Moral de esclavos:  moral de débiles. Para ellos la vida es demasiado dura como para digerirla y por eso sitúan la felicidad en paraísos racionales o sobrenaturales.  Crean su moral por venganza y odio antes los valores fuertes. Señalán lo que está mal (la moral de los señores)  y como contraposición, decidirán lo bueno.


Marx es un filósofo del S. XIX que vive en un contexto social capitalista, en el que el ascenso de la burguésía y la Revolución Industrial, ha generado una masa de obreros empobrecidos y explotados por los propietarios de los medios de producción. Por tanto, el objetivo de la filosofía de Marx, será transformar esta realidad. En su obra “Tesis sobre Feuerbach”  nos dice que los filósofos han interpretado de diversas formas el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.

El ser humano es un ser histórico y social que se relaciona con la naturaleza a través del trabajo, concepto fundamental en la visión marxista del ser humano. Para Marx, el trabajo consiste en toda intervención sobre la naturaleza con la que el ser humano obtiene los bienes necesarios para su supervivencia. Así, lo que distingue al ser humano del resto de los animales es que no se limita a adaptarse a la naturaleza, sino que más bien adapta la naturaleza a sus necesidades. El problema es que, bajo condiciones capitalistas, el trabajo es una mercancía más que produce explotación y alienación.

En el sistema capitalista, unos pocos disponen de los medios de producción (la burguésía) y otros meramente de su fuerza de trabajo (el proletariado). La propiedad privada de los medios de producción en manos de unos pocos provoca que la relación entre la burguésía y el proletariado sea de explotación o de sumisión-dominación. Quienes solo cuentan con su fuerza de trabajo se ven obligados a venderla, a trabajar para los propietarios en condiciones muy desfavorables. De ahí que Marx considere que el proletariado vive alienado. 

La alienación es la situación en la que una persona está anulada, desposeída de sí misma. Consiste en considerar como ajeno lo que es propio (alienación económica), pero también en interiorizar, como si fueran propios, discursos e ideas ajenas (alienación ideológica y religiosa). 

La alienación económica es la situación en la que la acción productiva y transformadora del ser humano (el trabajo) no le pertenece. Se produce en dos sentidos. Por un lado, el trabajador está alienado del producto de su trabajo, ya que no recibe nada de éste, pues es propiedad del capitalista, y el propio trabajador lo percibe como algo ajeno a él, que no le pertenece. Por otro lado, el obrero se siente alienado respecto de sí mismo o de su propia esencia, porque está poniendo al servicio del capitalista lo único que tiene: su fuerza de trabajo, o sea, su tiempo, sus habilidades y su cuerpo. Por eso, el trabajador se percibe como si no se perteneciera a sí mismo, sino a su patrón, que es el dueño de su fuerza y de su cuerpo. Un elemento fundamental de la alienación económica es la capacidad que posee el capitalismo de cosificar o mercantilizarlo todo, y esto incluye al propio ser humano. Tanto el producto del trabajo como el propio ser humano se convierte en una cosa más que se compra y se vende en el mercado.

Además de la alienación económica, Marx sostiene que el obrero está en una situación de alienación ideológica y religiosa que explica en gran medida los motivos por los que no se rebela. Los obreros soportan su situación porque la perciben como si fuera natural e inevitable, debido a que interioriza una serie de discursos que justifican y legitiman el orden dominante. Por la alienación ideológica el obrero asume como propio un sistema de ideas que no le pertenece y que le hace percibir la realidad social como necesaria y no susceptible de ser transformada. Si consideramos que la superestructura o ideología está condicionada por la economía, quien controle el poder económico, controlará también el poder ideológico. Por tanto, el proletariado cree que es legítima la apropiación de la plusvalía por parte del capitalista. 

Por último, la alienación religiosa que contribuye a fomentar la alienación ideológica, en la medida en que promete una compensación trascendente (en la otra vida) por la injusticia sufrida en la vida terrena. En esta situación, el ser humano produce la ilusión de que habrá otro mundo en el que se podrá alcanzar la paz de la que no se goza en este. Así, la religión disuade al obrero de rebelarse y lo incita a la resignación, adormecíéndolo: “La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo descorazonado, el alma de una condición desalmada. Es el opio de los pueblos”. 

Puesto que la mayor parte de los discursos han servido para justificar lo real, hace falta una teoría crítica que despierte a la clase obrera y que permita transformar el mundo. 

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